Un ligero cambio en la temperatura del termostato puede disparar el gasto energético, ya sea al enfriar en verano o al calentar en invierno, advierten la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España y la petrolera Repsol. Coinciden en que una configuración adecuada del aire acondicionado permite reducir significativamente el consumo sin afectar el confort durante las jornadas de temperaturas extremas.
Verano
La OCU propone mantener el equipo entre 24 °C y 26 °C (75 °F a 78 °F). Este rango garantiza un ambiente agradable y evita contrastes bruscos con el exterior. Asimismo, señalan que la diferencia entre la temperatura interior y la exterior no debería superar los 12 °C (22 °F), para prevenir molestias físicas por cambios térmicos súbitos.
Invierno
La recomendación se sitúa entre 20 °C y 22 °C (68 °F y 71 °F), suficiente para contrarrestar el frío sin exigir al equipo un sobrecalentamiento innecesario. De noche, el rango recomendado baja a 15–17 °C (59 °F–63 °F), lo que favorece el descanso y reduce el consumo durante las horas de sueño.
Uso y eficiencia
Encender y apagar el equipo con frecuencia obliga al sistema a trabajar más para recuperar la temperatura deseada. Por eso, la OCU y Repsol aconsejan mantener una configuración estable, evitando ciclos continuos de encendido y apagado, para mejorar la eficiencia y prolongar la vida útil del aparato.
Tecnologías y mantenimiento
Los modelos con tecnología inverter ajustan la potencia de manera progresiva para optimizar el rendimiento. A ello se suman los sistemas smart, que permiten controlar el equipo desde el teléfono móvil y evitar un funcionamiento innecesario.
La limpieza regular de los filtros y que la unidad exterior no esté bloqueada minimizan el esfuerzo del sistema y reducen el riesgo de averías. El modo ECO puede reducir el consumo hasta en un 30%, y la función deshumidificador mejora la sensación térmica sin necesidad de bajar la temperatura, aportando eficiencia adicional.
Clima anticipado y distribución del aire
Anticiparse a jornadas de calor encendiendo el aparato antes de que la temperatura interna se eleve facilita una climatización más eficiente. En cuanto a la distribución del aire, en verano se recomienda dirigir el flujo hacia arriba para que el aire frío descienda de forma natural; en invierno, orientarlo hacia abajo para aprovechar la subida natural del aire caliente.
Ventilación y exterior
Mantener despejadas las entradas y salidas de aire, así como evitar bloquear la unidad exterior, evita que el sistema trabaje en exceso y ayuda a controlar el consumo eléctrico.



