Mientras sus compañeros descansaban o se entretenían con la Play, Mathieu Flamini volcó su tiempo en estudiar y avanzar en un proyecto que nació junto a su carrera deportiva. En 2008, aún con la camiseta del Arsenal, el francés cofundó GFBiochemicals, una empresa dedicada a desarrollar alternativas sostenibles a los derivados del petróleo. El objetivo era claro: buscar soluciones que redujeran la huella ambiental de la industria petroquímica.

Flamini decidió mantener el proyecto en secreto durante años para “aprender y dominar el tema” antes de hacerlo público. Aun así, apoyó la iniciativa con antecedentes académicos: presentó un modelo de negocio ante la Universidad Politécnica de Milán y la Universidad de Pisa y, paralelamente, estudió derecho. Todo ello mientras disputaba la Champions y cosechaba títulos en Italia y en Inglaterra. En total, disputó más de 400 encuentros en primera división, conquistó la Premier League y ganó tres FA Cups con el Arsenal (2005, 2014 y 2015) y la Serie A 2010-11 con el Milan. Tambiénsumó tres apariciones con la selección francesa, sin jugar torneos internacionales.

El corazón tecnológico de GFBiochemicals es la produção de ácido levulínico a partir de biomasa agrícola, un componente clave para fabricar plásticos biodegradables, solventes y cosméticos. La empresa, que Flamini dirige como CEO, afirma haber desarrollado más de 200 productos y sostiene que sus procesos pueden reducir hasta un 80% las emisiones de CO2 en la fabricación de productos de uso cotidiano como detergentes.

La valoración de la firma figura en torno a los 31,1 mil millones de dólares, según Il Messaggero. En tanto, otros medios han estimado la fortuna personal de Flamini en rangos muy distintos: The Sun y Daily Mail hablan de alrededor de 10 mil millones, mientras que Forbes lo sitúa en más de 12,5 mil millones.

Flamini, nacido en Marsella y criado junto al Mediterráneo, desde chico observó el impacto de los plásticos en el mar. Su compromiso con el medio ambiente no es una moda: nació de una preocupación personal por la contaminación y se convirtió en una propuesta empresarial que fusiona tecnología, sustentabilidad y deporte. Flamini se retiró del fútbol en 2019 tras su paso por el Getafe, y desde entonces continúa al frente de su empresa, ahora considerada una de las referencias en bioplásticos y economía circular.