El ambiente en la Casa Rosada refleja frustración y una sensación de falta de cohesión. Según una fuente de la mesa política, la dinámica interna dejó de funcionar: cada actor actúa en su propio eje y la coordinación se diluye. Esa sensación se vive como una “ausencia de conducción” y se evidenció en la primera mitad de la semana, cuando no se reunieron los integrantes de la mesa por segundo martes consecutivo y la disputa con Patricia Bullrich se acercó a un límite difícil de superar. Paralelamente, la discusión sobre la suspensión de las PASO avanzó con escasos progresos, en parte por diferencias internas. Un colaborador cercano al Presidente describió la situación como un “día tras día” repetido sin avances.
La desazón se extiende mientras el riesgo país permanece sin techo y las cotizaciones argentinas muestran signos de venta en Wall Street, despegando de la reacción favorable observada en los mercados globales tras la victoria demócrata en Estados Unidos. En ese contexto, la rigidez del equipo económico, alineado con la ortodoxia de Milei, empezó a mostrar sus límites. En la práctica, se buscó activar medidas para estimular la reactivación: Luis Caputo anunció herramientas para facilitar el acceso al crédito y aliviar la presión de ARCA sobre sectores económicos rezagados.
La cadena de toma de decisiones mostró fallas en la transmisión: el Ejecutivo elaboró y envió al Congreso la Ley de Competitividad Financiera el sábado. El texto ingresó formalmente a Diputados el lunes, con un fuerte hermetismo, y se hizo público al día siguiente. Los inversores reaccionaron con alarma al revelarse que uno de sus artículos gravaba con Ganancias la venta de CEDEARs, una modificación vista como “anti-mercado” ante un contexto de mayor riesgo país. Esa misma noche, a las 22:50, el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, debió retirar el proyecto del parlamento, en lo que fue interpretado como un gesto de descoordinación y generó críticas en redes sociales.
¿Qué salió mal? Según la lectura de los involucrados, la autoría intelectual del proyecto descansó en dos áreas: en lo regulatorio, el Ministerio de Desregulación; en lo impositivo, el Ministerio de Economía. Curiosamente, la mesa política ya conocía el texto, a diferencia de otros antecedentes en los que las decisiones se manejaron de manera más reservada entre Milei y Sturzenegger, por ejemplo. De hecho, la iniciativa fue presentada y debatida el 13 de octubre en la mesa política, con la presencia de Sturzenegger y con una videollamada a funcionarios de la CNV para despejar dudas.



