El Palacio de Buckingham confirmó oficialmente que la princesa Ana, hermana del rey Carlos III, y su esposo, el vicealmirante Timothy Laurence, viajarán a las islas Malvinas a partir de este lunes. El viaje se extenderá por 11 días y culminará el 20 del mes. La visita coincide con la próxima audiencia del Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo para analizar la demanda argentina contra el proyecto Sea Lion, fijada para los días 11 y 12 de noviembre.

La agenda oficial indica que la presencia de la princesa en las Georgias del Sur se enmarca en su rol de Patrona del South Georgia Heritage Trust, una organización dedicada a la protección del patrimonio y del medio ambiente de la región. Durante la estadía, Ana participará de encuentros con la comunidad, recorrerá el faro de Cabo Pembroke, Tussac House y el recién inaugurado Complejo Deportivo Nacional, y asistirá a una recepción en Government House de Stanley, donde será recibida por el gobernador Colin Martin-Reynolds y por Alison Blake, junto a otros miembros de la Asamblea Legislativa, el gobierno autónomo local.

Además, la delegación visitará el complejo de la RAF Mount Pleasant, ubicado a unos 60 kilómetros de Puerto Argentino, y participará de un homenaje en el monumento a los caídos británicos durante la Guerra del Atlántico Sur, acto similar al que ya realizó en su visita de 2022.

Buckingham subrayó que se trata de una visita de honor, un formato habitual de la realeza hacia territorios de la Commonwealth o ultramar; sin embargo, la coincidencia del itinerario con una semana clave en la disputa por las islas no pasa inadvertida. En Hamburgo, la audiencia para Sea Lion se desarrollará durante esa semana, al tiempo que, en Argentina, la Cámara de Diputados tenía previsto debatir el jueves 12 la controvertida ley de defensa de la soberanía, que propone endurecer sanciones a empresas vinculadas a actividades en el archipiélago y contempla la creación de un polémico Consejo de Seguridad, entre otros puntos.

Más allá de lo protocolar, para la comunidad isleña la visita se interpreta como un gesto de apoyo del Reino Unido a su derecho de autodeterminación y como una señal de que la corona busca no interrumpir el proyecto petrolero. Semanas atrás, la Asamblea Legislativa de las Malvinas dio a conocer un ambicioso plan de infraestructura enmarcado en un Fondo soberano de inversión, orientado a aprovechar los ingresos del sector energético, entre regalías e impuestos.