Durante mucho tiempo, el recorrido habitual de una startup pasaba por consolidar primero su negocio en el mercado doméstico y, luego, mirar hacia el exterior. En la actualidad, referentes del ecosistema señalan que en Argentina ese itinerario no siempre es viable debido a la inestabilidad económica, las trabas para conseguir financiamiento y el tamaño limitado del mercado local. Por eso, cada vez más emprendedores piensan su proyecto con un foco global desde el inicio o, al menos, con una arquitectura capaz de operar en varios países.

La idea de que la expansión regional no es opcional cambia también la manera de construir la empresa, de desarrollar su tecnología y de buscar a los inversores adecuados. Para algunas startups argentinas, la salida regional no es una fase posterior, sino un requisito para resultar atractivas desde el primer momento.

Hernán Corral, COO y cofundador de Pomelo, una fintech de infraestructura de pagos, explicó en el Venture Day + Scale Up (evento organizado por IE University y South Summit) que, cuando la compañía buscaba financiamiento, se enfrentó a una visión centrada en Argentina. Los inversores, en primera instancia, le señalaban la necesidad de enfocarse en la región para que el negocio tenga viabilidad, lo que empujó a Pomelo a plantearse desde temprano una estrategia regional.

Cómo repercutió esa presión en la práctica: Pomelo desarrolló una tecnología pensada para operar en distintos mercados, en lugar de adaptar una solución diseñada únicamente para Argentina. Desde el inicio, la empresa abrazó una visión regional y creó una arquitectura capaz de escalar sin fricción entre países.

A nivel macro, el mapa emprendedor de América Latina reconoce la participación argentina pese a las adversidades económicas. Para Juan José Güemes, presidente de Emprendimiento y vicepresidente de Estrategia de IE University, Argentina logró construir un ecosistema tecnológico que supera lo que su tamaño económico justificaría. Señaló que el país es la cuna del primer unicornio de la región y, aun con inestabilidad macro y marco jurídico complejo, concentra una cantidad notable de founders y de compañías con ambición de crecimiento. En su lectura, esa realidad se traduce en que muchos emprendimientos nacen con una mirada regional desde el vamos, lo que empuja a diseñar negocios cuya arquitectura está preparada para operar más allá de las fronteras.