En el cierre de la 32ª Conferencia Industrial, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, planteó la situación crítica del sector y reclamó medidas impositivas urgentes para evitar una erosión sostenida de la capacidad productiva del país. Afirmó que, si bien lograr la estabilidad macroeconómica es imprescindible, no basta para asegurar un crecimiento sostenido.

El dirigente sintetizó el desafío central: avanzar de una economía que se organiza para defenderse a una economía destinada a producir, invertir y expandirse. Aclaró que la estabilización macroeconómica es crucial, pero representa apenas el inicio de la ruta hacia la reactivación.

Según su diagnóstico, la actividad fabril registra un descenso acumulado del 2,8% en lo que va del año, y hay sectores con caídas de entre el 15% y el 20% respecto a 2022. Esta desaceleración se tradujo en una caída del empleo formal dentro de la industria; desde agosto de 2023 se perdieron aproximadamente 95.000 puestos, con una pérdida promedio de 3.700 empleos mensuales durante 2026.

Rappallini enfatizó las consecuencias a largo plazo de la recesión si no se gestiona adecuadamente la transición: destruir capacidades productivas ahora podría limitar las oportunidades de desarrollo en el futuro.

Para frenar el deterioro del entramado productivo, la UIA recordó su propuesta de un Pacto Fiscal Federal para la Competitividad y de un Régimen Industrial para la Competitividad Internacional. Estas iniciativas buscan aliviar la carga impositiva sobre la producción y nivelar las condiciones operativas frente a competidores regionales, proponiendo una reducción gradual de los gravámenes a la inversión mediante un marco de coordinación entre Nación, provincias y municipios.

El titular de la UIA subrayó la necesidad de establecer mecanismos de alivio transitorio: sectores industriales transables, particularmente pymes intensivas en mano de obra, no pueden esperar a una reforma macro total para atravesar la transición. Pidió un puente que permita avanzar sin perder las capacidades productivas. Entre las medidas complementarias, enumeró acceso a financiamiento productivo a tasas sostenibles, implementación de la Ley de Modernización Laboral, y una defensa firme contra el contrabando y prácticas de competencia desleal.

Más allá del diagnóstico, Rappallini sostuvo que Argentina inició hace casi tres años una transformación económica necesaria e impostergable, dado que no se puede seguir convivendo con inflación elevada, déficit fiscal crónico, restricciones cambiarias y reglas cambiantes. Por último, remarcó la necesidad de construir consensos para un futuro común, incluso con diferencias de opinión, promoviendo el debate sin descalificaciones.