La polémica se reavivó en la jornada tras las declaraciones de Leonardo Ponzio, cuando dejó en claro su postura sobre el arbitraje de Nicolás Ramírez, la intervención del VAR y las dudas sobre la conducción de la AFA. En la misma escena, al borde de la Bombonera, dos referentes del plantel desdoblaron críticas más duras: Nicolás Otamendi y Gonzalo Montiel, el defensor que terminó expulsado en una jugada que River usa como ejemplo de lo que considera un doble criterio del juez.
Otamendi buscó aportar un mensaje contundente y, pese a intentar mantener la unidad del grupo, dejó entrever un tono más áspero al exponer su parecer. Señaló que cuando hay jugadores de calibre en distintos clubes, el fútbol argentino pierde prestigio si no se aplica una vara homogénea; afirmó que deben competir con las mismas reglas, pero que queda claro que no siempre se les concede ese trato. En su visión, Boca habría ejecutado “su juego” y, de cara al futuro, indicó que si en el próximo torneo se designara al campeón de forma condicionada, River podría decidir no competir.
Además, el capitán pidió una revisión más equilibrada del trabajo del árbitro con el VAR: sostuvo que las jugadas deben ser analizadas con pausa y que, si una jugada merece revisión, la siguiente no debería resolverse de inmediato; reclamó que el VAR esté a la altura y que no se improvise en cada situación, destacando que el control del encuentro depende de una revisión adecuada y no de acciones espontáneas.
Por su parte, Montiel se centró en detallar situaciones puntuales que percibe como sesgadas, al señalar que hubo momentos en los que el árbitro condicionó el desarrollo del partido. Mencionó, en particular, que algunas decisiones para él y para Otamendi no fueron consistentes: describió ejemplos con jugadores como Blanco y otros que, según su lectura, expresan una doble vara en la aplicación de las tarjetas amarillas y las expulsiones. Además, indicó que había penales claros a Otamendi que no recibieron la misma respuesta disciplinaria, y que varias acciones discutidas merecían ser revisadas bajo el criterio de aplicación homogénea de las reglas. En ese marco, Montiel subrayó la necesidad de garantizar igualdad de trato para ambos equipos, llamando a una delimitación más clara de criterios para evitar que se repitan estas situaciones.



