Nicolás Otamendi, capitán del Millonario, habló ante la prensa apenas finalizó el superclásico en La Bombonera, en el que River cayó 1-0 ante Boca. El defensor central dejó en claro su malestar por lo que consideró decisiones arbitrales desparejas y por el efecto que esas acciones tuvieron en el desarrollo del encuentro.

El partido se complicó temprano por la intervención del árbitro Nicolás Ramírez. A los 8 minutos, el juez mostró la roja a Lucas Martínez Quarta tras revisar una jugada en el VAR por una supuesta sujeción a Miguel Merentiel, una acción en la que, según la lectura de varios analistas, Boca no tenía control real de la pelota en ese momento. Más tarde, a los 79, Gonzalo Montiel fue expulsado con tarjeta roja directa por una infracción a Lautaro Blanco; minutos antes, Blanco había ejecutado una acción similar sobre Tobías Andrada y recibió solo amarilla. River terminó el encuentro con nueve jugadores.

En su balance, Otamendi insistió en que no hubo coherencia en las decisiones: señaló que en jugadas paralelas no se aplicó el mismo criterio, citando la doble amarilla a Paredes frente a la amonestación por la falta a Blanco y la roja directa a Montiel. También señaló una acción que, según él, debió haber sido penal para River y que no recibió revisión; advirtió que al cierre del partido no está claro si había offside, pero sostuvo que la jugada tenía una lectura de gol para Meza.

El único tanto del encuentro lo convirtió Lautaro Di Lollo, a los 27 minutos, en un tramo en el que River buscaba recomponerse tras la expulsión inicial. Con ese resultado, el Millonario vivió una tarde para el olvido y dejó planteada una marcada controversia en torno al desempeño del árbitro y el manejo disciplinario, en un clásico que quedó a favor de Boca. Otamendi, campeón mundial y bicampeón de América con la selección, mantuvo su postura en un contexto en el que también se discute el equilibrio y la continuidad de los criterios en el fútbol argentino.