Boca sumó un triunfo clave ante River en la Bombonera, en un superclásico que volvió a inclinarse hacia el local y dejó al conjunto de la banda roja con menos argumentos para sostener su plan de juego. Más de 50 mil aficionados, con paraguas amarillos alzados, celebraron un resultado que pinta de forma favorable el cierre de la temporada para el equipo de Boca.

La acción decisiva del partido llegó con la salida de Martínez Quarta, luego de que el VAR resaltara una infracción cometida por el defensor de River para bloquear a Merentiel y evitar que encarara mano a mano frente a Beltrán. Con la roja a Quarta, River quedó con un hombre menos y, a partir de esa situación, Boca tomó la iniciativa para dominar el trámite del encuentro.

Antes de esa expulsión, Boca ya mostraba solidez en el medio, con Paredes imponiendo el tempo, Delgado moviéndose con libertad para recibir y Ascacíbar mostrando desmarques y presencia en ataque. Esa dinámica permitió que la presión de Boca fuera constante y que el ritmo del partido favoreciera a los locales.

El gol de Boca, a la postre la diferencia, nacía de una pérdida de Lucas Silva en salida de River, que desató un ataque de Boca por la banda. El córner, ejecutado por Villa, encontró la cabeza de Di Lollo, que remató con precisión para batir a Rivero y anotar el tanto que dejó sin respuestas al conjunto visitante.

River, ya con la desventaja numérica, no modificó de inmediato su libreto y siguió buscando sostenerse desde la previsibilidad, intentando conservar la forma de juego que lo había llevado a la Bombonera con ciertas esperanzas. En el tramo final, Beltrán dejó el campo, dando paso a Rivero, en un intento por darle mayor mordiente ofensiva al equipo de Núñez.

Con este resultado, Boca mantiene la posibilidad de consagrarse campeón ya en la próxima fecha, cuando reciba a Defensa y Justicia. El triunfo ante River le da al conjunto azul y oro el impulso necesario para encarar esa arremetida decisiva y, al menos, sostener la esperanza de cerrar la liga en casa.