A las 16:20, hora local del jueves, Binance detectó una serie de movimientos irregulares que encendieron las alarmas en el exchange de criptomonedas más grande del mundo. De las cuentas de la firma comenzaron a salir fondos en un torrente de activos digitales, señales claras de un asalto en masa ejecutado a través de internet.

Para enfrentar la emergencia, los responsables de la compañía montaron una sala de crisis informal a través de Wea, la herramienta de mensajería interna, con aproximadamente 100 participantes. Entre los asistentes se contaban especialistas en trazabilidad de criptomonedas y personal de seguridad. A lo largo de la jornada, se pasó a una conferencia virtual masiva, con 100 ventanas en pantalla, donde el equipo se iba silenciando y retomando el audio en medio de una conversación que alternaba inglés y chino. Entre los presentes figuraba He Yi, co-directora ejecutiva de Binance, quien, embarazada de siete meses, se mantuvo conectada desde Abu Dabi y atendió una llamada a las tres de la mañana, hora local.

La propia He Yi y sus colegas comenzaron a gestionar una de las crisis más graves en la historia de la compañía. Un supuesto grupo de hackers norcoreanos habría accedido a la plataforma y sustraído más de US$6.000 millones, lo que convertiría al hecho en el mayor robo de este tipo hasta la fecha. Ante la magnitud, Binance optó por congelar depósitos y retiros y emitió mensajes en la red social X prometiendo cubrir las pérdidas.

La situación fue seguida de cerca por el fundador de la empresa, Changpeng Zhao, quien mantuvo a su audiencia de más de 12 millones de seguidores actualizándolos en tiempo real. Zhao llegó a cruzarse públicamente con Elon Musk en la conversación y, para contener el daño, insistió en que “los fondos de los usuarios están SAFU”, una expresión del mundo cripto para aseguró que la reserva de clientes no desaparecería.

“Duele, pero vamos a salir adelante”, afirmó Zhao en medio de la controversia y la incertidumbre que dejó el incidente. El hackeo tuvo un impacto inmediato en la industria, saltando de Asia a Nueva York, y desató esfuerzos de rescate de fondos y múltiples investigaciones por parte de agencias de seguridad en distintas jurisdicciones.

El relato de los hechos se apoya en entrevistas con cuatro personas que conocen el tema y en análisis de firmas forenses de criptomonedas, además de documentos revisados por The New York Times. Binance, desde su fundación en 2017 por Zhao, ha sido protagonista de un recorrido complejo: logró consolidarse como el mayor mercado de intercambio de criptoactivos, pero también acumuló críticas y desafíos regulatorios a lo largo de los años. Ahora el episodio del hackeo vuelve a poner en relieve la vulnerabilidad de estas plataformas y las tensiones entre innovación, seguridad y supervisión.