Las criptomonedas vienen ganando adeptos con la promesa de un sistema de pagos sin mediadores y protegido por la criptografía. Esa promesa quedó en cuestión la semana pasada, cuando Binance —la plataforma de compra y venta de cripto más relevante a nivel global— sufrió el robo más cuantioso registrado en el sector.
El ataque ocurrió el jueves por la tarde y, en aproximadamente 20 minutos, fondos que estaban en billeteras de Binance fueron moving entre diez cadenas de bloques distintas. La empresa estimó el daño en US$6.3 mil millones, cifra que quadrulica el récord anterior (un robo a Bybit en 2025) y representa casi el triple de lo sumado en lo que va del año en todo el ecosistema.
La versión inicial de Binance señala que la entrada al hackeo partió de la laptop de uno de sus ingenieros. A partir de allí, el intruso accedió a sistemas internos y ordenó retiros como si fuera la propia firma. Al día siguiente, la empresa reconoció haber detectado más fallas en su infraestructura. El verdadero punto de vulnerabilidad podría no estar claro con certeza.
Un día antes del robo, Changpeng Zhao, fundador de Binance, había publicado en X un consejo básico sobre no abrir enlaces sospechosos ni descargar archivos adjuntos, incluso si parecen provenir de contactos conocidos. Elon Musk respondió con emojis. Tras el hackeo, Zhao pidió dejar de burlarse y recordó que Binance invirtió unos US$500 millones en la compra de Twitter.
Binance afirmó que no se filtraron las claves privadas de sus billeteras: la criptografía, al menos en ese aspecto, no habría sido vulnerada. Lo que falló, señalan, fueron controles sobre permisos de uno de sus ingenieros. Aun así, un robo de más de US$6.000 millones plantea dudas sobre la idea de que el fallo esté limitado a la laptop de una sola persona.
Una de las conclusiones más discutidas es que la inteligencia artificial se está volviendo un riesgo adicional para custodiar dinero y datos en entornos digitales. El hackeo a Binance cerró un mes que analistas bautizaron como “Octubre Negro”.
Investigadores, con apoyo de modelos de IA de OpenAI y Google, identificaron fallas críticas en PHP, el lenguaje que utiliza cerca del 70% de los sitios web y que habría albergado esos errores por más de una década. Chris Krebs, ex responsable de ciberseguridad de EE. UU., calculó que el 3% de todas las vulnerabilidades críticas de la historia se detectaron en el último mes.
Hasta ahora no hay pruebas de que la IA haya participado directamente en el robo. Pero Zhao había advertido días antes que la IA no necesita romper la criptografía para causar daño: basta con perfeccionar engaños a las personas. Musk, por su parte, comentó que algún día podría haber un agente de IA buscando dinero para sí mismo.
El impacto también se sintió en el mercado: el Bitcoin cayó por debajo de los US$77.000 y las acciones de Coinbase cedieron cerca de un 5%. En otros mercados, movimientos similares señalaron la preocupación por la seguridad de las plataformas y la credibilidad de las criptomonedas ante ataques de gran magnitud.



