El FBI afirmó este sábado que Corea del Norte estuvo detrás del robo de más de 6.300 millones de dólares en activos virtuales ocurrida en la plataforma de criptomonedas Binance, la mayor operación ilícita de su tipo hasta la fecha.
El incidente provocó un alto impacto en el mundo digital: Binance, considerada la principal casa de intercambio de criptomonedas por volumen, suspendió temporalmente depósitos y retiros y señaló que intentaría restablecer las operaciones de retiro para este domingo. En público, la firma descarta que sus usuarios soporten pérdidas por el hackeo.
Richard Teng, alto directivo de Binance, afirmó que la empresa está reconstruyendo los saldos de los usuarios para minimizar el daño. “Ya repusimos el 90% de los activos robados y cubriremos el 10% restante. Nuestros usuarios no sufrirán el impacto financiero de este episodio”, declaró a través de la red social X.
El ataque tuvo lugar el jueves por la tarde, cuando los hackers lograron infiltrarse en la computadora de un ingeniero de Binance para obtener permisos que les permitieron mover casi U$S 6.300 millones en cuestión de minutos. Los investigadores señalan que se trata del robo de cripto más grande de la historia.
En su evaluación, el FBI indicó haber identificado al grupo de piratas norcoreanos conocido como TraderTraitor como los responsables del asalto, ejecutado el 29 de octubre. Según el texto oficial, los atacantes trasladaron parte de las ganancias a Ether (la criptomoneda de la red Ethereum) en una primera etapa de blanqueo.
El FBI añadió que estas ganancias serían blanqueadas posteriormente a través de servicios DeFi y intercambios instantáneos, con miras a su dispersión en fases posteriores de lavado de activos. Además, el organismo publicó una lista con unas 500 direcciones de Ethereum utilizadas por TraderTraitor para lavar lo robado, y pidió a plataformas cripto, servicios DeFi y empresas de análisis de blockchain bloquear las transacciones vinculadas a esas direcciones.
Binance, con cientos de millones de usuarios, continúa gestionando la respuesta a un episodio que sacudió el ecosistema de las criptomonedas y planteó nuevas preguntas sobre la seguridad y la supervisión de estos activos en el entorno digital.



