La conmemoración del Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro, instaurada por la Ley 26.852 en 2013, rinde homenaje a María Remedios del Valle Rosas, a quien la tradición llama la “Madre de la Patria”. Su historia no se limita a una figura de la independencia: permite también examinar las condiciones en las que se forjó la libertad en estas tierras y el papel que jugaron las personas negras en ese proceso.

María Remedios nació en Buenos Aires, en la década de 1760, cuando la ciudad era una urbe colonial bajo dominio español y la esclavitud era parte del orden económico y social. El régimen permitía la compra y venta de personas, la separación de familias y la transmisión hereditaria de la condición de esclavo o esclava.

En 1810 se sumó al Ejército del Norte junto a su familia. Acompañó a las tropas en las campañas, participó de combates, atendió a los heridos y entregó su vida a la causa revolucionaria. Su trayectoria estuvo marcada por la discriminación y los obstáculos propios de ser una mujer negra, pero se mantuvo junto a los soldados y se convirtió en una pieza clave de las luchas por la independencia. Su coraje fue reconocido por sus camaradas, y Manuel Belgrano le otorgó el grado de Capitana.

La presencia afrodescendiente en los ejércitos revolucionarios fue significativa, pero durante mucho tiempo quedó subvalorada en los relatos oficiales sobre la construcción de la nación. Muchos varones esclavizados ingresaron a las fuerzas como libertos mediante acuerdos que prometían la libertad a cambio del servicio, aunque la emancipación no llegaba de forma automática ni en condiciones iguales.

La Asamblea del Año XIII ilustra esas contradicciones: la libertad de vientres proclamó que los hijos nacidos a partir de 1813 de madres esclavizadas serían libres; sin embargo, normas posteriores los sometieron a un régimen de patronazgo, obligándolos a permanecer bajo la tutela de sus amos y a prestar servicios durante años antes de lograr la autonomía plena. La promesa de libertad convivía, así, con mecanismos legales que protegían los intereses de los dueños y prolongaban la subordinación.

La independencia respecto de la Corona no equivalió a la desaparición de la esclavitud. Su persistencia afectó la vida social de la ciudad de Buenos Aires y de los territorios que integraron la futura Argentina. María Remedios falleció el 8 de noviembre de 1847, en una realidad en la que la estructura esclavista aún estaba presente. Con todo, años más tarde, la Constitución de 1853 introdujo el artículo 15, que sentó bases para la libertad en la formación de la nación, aunque la transición real hacia la igualdad tardaría mucho en hacerse efectiva.