El presidente argentino, Javier Milei, utilizó un escenario internacional para marcar distancia con la izquierda y la socialdemocracia europeas. En su intervención ante el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana, reunida en la capital española, afirmó que el socialismo y el fascismo representan dos caras de una misma realidad, y que esa equivalencia no es casual, ya que, según su visión, comparten un antagonismo hacia el libre mercado. También remarcó que la ubicación tradicional del fascismo, situada a la derecha de la izquierda, no impide catalogarlo como socialista, enfatizando su crítica al intervencionismo estatal y a las corrientes políticas asociadas al socialismo.

Sin mencionar de forma explícita al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, Milei señaló que las expresiones políticas que buscan ampliar la participación del Estado permanecen vigentes en esas corrientes que se autodenominan progresistas y que ganan terreno en Europa. De ese modo, llevó a la cumbre sus cuestionamientos a la socialdemocracia y al rumbo de varios gobiernos europeos.

El encuentro coincidió con una dinámica institucional marcada por un discurso leído por Milei, quien evitaron las improvisaciones propias de otras intervenciones. El tono continuó siendo confrontativo a nivel ideológico, en contraste con el llamado del rey Felipe VI a ceñirse a la partitura para que la cumbre sonara armónica, pese a la diversidad de visiones.

El momento de las salutaciones se dio en la Galería de las Colecciones Reales, donde el monarca recibió a las delegaciones junto al rey y al secretario general iberoamericano, Andrés Allamand. Milei estrechó la mano del monarca con una sonrisa; al acercarse a Sánchez, el saludo fue breve y frío, sin mayor intercambio entre ambos, en medio de la tensión política previa entre el mandatario argentino y el líder socialista.

La recepción oficial inició previamente con la intervención del ministro de Exteriores español, cuyo nombre quedó registrado de forma abreviada en la crónica, en medio de un marco protocolar que buscaba equilibrar el debate con la diversidad de posiciones presentes en la cumbre.