El Ejecutivo está acelerando una estrategia de consenso con la oposición, buscando sumar aquello que pueda ser acordado para compensar las secuelas de una serie de frentes que debilitaron su forma de gobernar al enfrentarse con distintos actores. Las derrotas en Brasil y en Estados Unidos sirvieron como un marco para justificar este giro: el cuestionamiento a la narrativa populista que presentaba a la oposición como adversario y a un poder sin límites frente a instituciones como el Congreso, los partidos y la prensa. La lección, en tono práctico, es evitar apostar a apuestas ajenas que no dependen de la realidad nacional.

El Gobierno parece estar perdiendo padrinos externos —algunos señalados como Bessent, a quien se le atribuye un sostén al gobierno en 2025—. ¿Influyó el giro en la política económica, como el pase del secretario del Tesoro, en el resultado de 2025 de la alianza Libertad Avanza-PRO? En ese año la coalición obtuvo 40,66% de los votos, cifra que iguala el porcentaje que tuvo Cambiemos cuando Milei accedió a la presidencia en 2023, frente al 33,70% del peronismo. En la provincia de Buenos Aires, esa coalición oficial superó al peronismo por muy poco (41,43% frente a 41,10%). El peronismo suele perder en ese distrito en elecciones parlamentarias; esos números actúan como una advertencia y un llamado a la sinceridad en la hora de las urnas.

El Gobierno, atento a la situación, confirmó el giro hacia el consenso este miércoles durante el plenario de comisiones del Senado, al emitir dictamen sobre una ley de Discapacidad propuesta por la oposición y aceptada por el Ejecutivo como una necesidad electoral, respaldada por una cantidad récord de firmas de todos los bloques.

El texto que será tratado en la última sesión del período extraordinario, programada para el 26 de noviembre, introduce una regla que concede al Poder Ejecutivo apenas 30 días para reglamentarla una vez sancionada. Esa cláusula, poco habitual, fue aceptada para reforzar la dimensión política de la concesión. El objetivo es blindar la letra de lo que ya había obtenido apoyo mayoritario en la Cámara de Diputados (más de 2/3) y evitar que la norma vuelva para cambios.

Aunque varios senadores expresaron objeciones, la idea fue dejar constancia de una aceptación mayoritaria en el Senado para que la ley prospere antes de fin de mes. Entre las dudas quedó que el proyecto no contemplara fondos para cubrir el régimen que se implementará, lo que abre un hueco de financiación y deja la discusión abierta sobre ese punto.