Dentro del movimiento, se percibe un grado de claridad, aunque no total, sobre la posibilidad de derrotar a Javier Milei el año próximo y, al mismo tiempo, la certeza de que no conviene seguir dilatando las negociaciones internas. Las tensiones no desaparecen y los problemas de fondo siguen presentes, pero la urgencia de acordar se hace cada vez más necesaria ante la proximidad del calendario electoral.

El símbolo más claro de esa búsqueda de consenso fue la reunión entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner para definir la distribución de cargos en la nueva etapa del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires. Fue una encuentro productivo, que evitó tanto enfrentamientos abiertos como proclamas de unidad forzosa. En síntesis, dejó un mensaje al espectro peronista: existe voluntad de evaluar con mayor optimismo la posibilidad de cerrar un acuerdo político tras las guerras internas.

La agenda nacional tendrá una pausa con la visita del Papa León XIV, que concentrará la atención en el mensaje del futuro líder de la Iglesia. Se espera que su discurso avance en la línea pastoral ya presente y que, sin entrar en la política local ni en la toma de postura sobre figuras nacionales, señale cuestiones relevantes para la realidad regional y del país. En la Iglesia interpretan que, más allá de la lectura que cada actor haga, el tema tendrá resonancia en el corto plazo.

Ese periodo de calma otorga margen al gobierno para consolidar su agenda vinculada a la Iglesia y, a la vez, permitir al peronismo de la provincia sostener la tregua acordada en La Plata. También anima a los dirigentes del justicialismo a avanzar con movimientos que alimenten la idea de una alternativa en construcción, sin que parezca haber un freno definitivo.

En el plano electoral, el foco sigue puesto en la dinámica entre Kicillof y Massa. El gobernador ha expresado públicamente su respaldo a la reelección de los intendentes bonaerenses, mientras que el líder del Frente Renovador (FR) ha dejado claro, a través de sus más cercanos, que mantiene su postura histórica contraria a una continuidad indefinida de las gestiones municipales.

El massismo fue contundente esta semana: no apoyarán la iniciativa presentada por Ayelén Durán, de MDF (Movimiento Derecho al Futuro), pero tampoco buscarán frenarla de forma activa. Según sus dirigentes, Kicillof debe gestionar los votos necesarios para respaldar el proyecto en una Legislatura que está en minoría; y, por el momento, esos votos no aparecen. En ese marco, la expectativa es que la conducción del PJ logre sumar apoyos para presentar una propuesta electoral sólida, aun con el reloj corriendo.