La presencia del Papa León XIV condiciona la agenda del Congreso: no habrá reuniones de comisión en ninguna de las dos cámaras durante la semana siguiente, y el oficialismo intenta avanzar en las negociaciones de cara a las sesiones previstas para el miércoles 18 en Diputados y el jueves 19 en el Senado. Varios proyectos importantes aún están en veremos.
Todos los legisladores fueron invitados a la recepción oficial del pontífice en el Palacio Libertad (ex CCK) el domingo, por lo que se espera que la actividad política se reduzca al mínimo durante esos días.
La semana estará acotada también por feriados nacionales y capitalinos: el lunes el Gobierno declaró feriado para facilitar las actividades del Papa; el martes, vigilia juvenil en el Monumento a los Españoles, será feriado solo en la Ciudad de Buenos Aires. Además, el miércoles 11 es el Día del Empleado Legislativo Nacional, por lo que el personal del Congreso no trabajará ese día.
La coalición de ultraderecha La Libertad Avanza aprovechará el receso para acelerar acuerdos con sus aliados y destrabar iniciativas pendientes.
En Diputados, el oficialismo apunta a sesionar el miércoles 18. Ya están en condiciones de votar los proyectos de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (regreso con cambios propuestos por el Senado) y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional (conocida como Ley Malvinas), que, aunque tienen dictamen, no cuentan aún con los votos garantizados.
Como alternativa, si logra cerrar los mecanismos para el presupuesto durante la semana, el kirchnerismo buscaría dictaminarlo el martes 17 y votarlo al día siguiente. En ese escenario, la sesión seria exclusivamente para ese tema, dada la magnitud del proyecto.
En el Senado, la agenda apunta a una sesión el jueves 19 de noviembre con el proyecto de Discapacidad, que ya tiene dictamen, junto con el de Salud Mental e Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluye un capítulo sobre la reposición de la Ley de Tierras. No obstante, ese último tema aún no tiene dictamen y cuenta con la firma de aliados radicales y federales que, si bien no se oponen, esperan conversaciones adicionales con el oficialismo y lo usan como presión.
Para avanzar a recinto en la Cámara Alta, rige la norma de que los proyectos deben contar con al menos 7 días desde su despacho; si no se firman antes del jueves, no podrán votarse en la sesión del 19.



