Dubai, la ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos y no necesariamente la más emiratí, dio un giro radical desde sus orígenes como puerto pesquero de perlas en 1971 para convertirse en un polo económico de primer nivel. Actualmente busca afianzar su posición como hub de inversiones, turismo e innovación, con un mercado de bienes raíces en expansión y planes de largo plazo.
Entre los proyectos clave figuran la Agenda D33, que pretende duplicar el PIB local para 2033, y el masterplan Dubai 2040, pensado para ampliar prácticamente en un 100% las áreas urbanizadas orientadas a vivienda, hotelería y comercio. Con esas metas, la ciudad proyecta pasar de 3 millones de habitantes a 5,8 millones en siete años y, a 7 millones, en catorce, al tiempo que apuntala la cuadruplicación de la longitud de sus playas.
Según residentes, la ciudad se maneja con una dinámica de trabajo sin interrupciones: obras que pueden avanzar a altas horas en zonas como la zona hotelera y de negocios alrededor del World Trade Center, donde obreros y camiones coexisten con la vida nocturna.
Este crecimiento busca atraer inversión global, en consonancia con las directrices del Dubai International Financial Centre (DIFC), la principal zona franca y distrito financiero de los Emiratos. Un portavoz del DIFC destacó que el ecosistema agrupa bancos, gestoras de fondos y firmas fintech, y ofrece ventajas como la ausencia de impuestos sobre la renta personal y sobre las ganancias corporativas, además de la libertad de repatriación de capitales para empresas extranjeras.
El marco regulatorio del DIFC se sustenta en un sistema basado en el derecho común anglosajón, con tribunales autónomos y una administración mayoritariamente en inglés, lo que lo sitúa entre las jurisdicciones regulatorias más confiables para negocios internacionales, según analistas. Kath Zagatti, abogada brasileña y socia de MH-Q, firma que asesora la radicación de empresas latinoamericanas en Dubai, subraya la fortaleza de esta jurisdicción para gestionar patrimonios y captar capital.
Zagatti indica que ya son más de 500 las empresas latinoamericanas que trasladaron parte de sus operaciones a Dubai en los últimos años, aprovechando la red de servicios y la previsibilidad de un entorno regulatorio estable.
Con este marco, Dubai aspira a consolidarse como un polo de inversiones y servicios para un mercado global cada vez más abierto, manteniendo a la vez un desarrollo urbano ambicioso.



