El artículo plantea que el gobierno hizo una autocrítica encubierta al dejar entrever su rol en la fuga de Flavio Bolsonaro hacia Estados Unidos, un personaje con cinco causas por corrupción y ligado a parapoliciales señalados por el asesinato de la concejala Marielle Franco. A la vez, cita las palabras de Lula tras conocer el triunfo electoral de su rival, al decir que nunca imaginó que un “negacionista” vinculado a bandas paramilitares como Flavio Bolsonaro llegara a ser candidato a presidente.
Según la nota, la huida de Bolsonaro y su recibido por el gobierno de Estados Unidos, en presencia de un presidente como Donald Trump, sería una confirmación de que la derecha que representan favorece el autoritarismo y la criminalidad cuando coincide con intereses ideológicos. Una investigación de la periodista Natalia Volosin aporta que el avión que trasladó a Bolsonaro está conectado con un empresario argentino que, a su vez, fue socio de Fred Machado en otra empresa. Machado fue extraditado a Estados Unidos por narcotráfico y habría financiado la campaña de José Luis Espert, el libertario cercano al presidente Javier Milei.
En 2005, Jair Bolsonaro era diputado nacional y su hijo Flavio, concejal en Río de Janeiro. Por iniciativa de su padre, Flavio otorgó la condecoración de la Orden de Tiradentes al excapitán de la Policía Militar Adriano Magalhães da Nobrega, entonces cabeza de la Unidad de Investigaciones Especiales de la ciudad. Nobrega estaba detenido desde el año anterior por el asesinato de un cuidador de autos que había denunciado a las bandas parapoliciales.
La justificación de Bolsonaro padre fue que Nobrega “era un héroe de la Policía” y que, en 2005, no tenía sentencia en firme, acto seguido de recordar que, “como cualquier policía en operaciones, mata a delincuentes y narcotraficantes”. El texto señala paralelismos con posturas de mano dura alentadas en otros países.
Nobrega salió de prisión y pasó a liderar la banda parapolicial conocida como “La Oficina del Crimen”. En 2018, dos sicarios de esa estructura asesinaron a Marielle Franco, concejala del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Los presuntos autores indicaron a Adriano como autor intelectual, y éste, tras la acusación, se dio a la fuga y fue abatido en un tiroteo un año después.
Lula aclaró que no se refería a la dictadura sino a hechos recientes, pero señala que existen lazos entre ambas dinámicas: quien justifica crímenes de una dictadura podría justificar otros cuando conviene. El análisis subraya un paralelismo entre dictadura y autoritarismo que alcanza también a la región, donde quienes piden mano dura suelen estar vinculados a prácticas históricas de represión.
El texto remarca, además, que ese marco de interpretación se traslada a Argentina, sugiriendo que ciertas posturas de seguridad y orden público pueden estar vinculadas a conflictos de memoria y a dinámicas de poder que trascienden fronteras.



