En el inicio de noviembre, los activos argentinos continuaron la tendencia negativa que viene marcando el período desde julio, con el riesgo país ascendiendo de nuevo y situándose por encima de las 900 unidades. El ánimo externo fue determinante: la volatilidad internacional golpeó con mayor intensidad a la deuda soberana y a las acciones locales, en un marco de incertidumbre vinculado a las elecciones en Estados Unidos y Brasil.
En la jornada, las bolsas estadounidenses mostraron pérdidas tras el cierre de la semana anterior, impulsadas por el resultado de los comicios de medio término en Estados Unidos. El Nasdaq cayó 3,7% en la semana, el Dow Jones de industriales retrocedió 1%, y el S&P 500 cayó 2,6%.
En Buenos Aires, el índice MSCI Merval rondó las 84.600 unidades y mostró caídas: 8% en pesos y 9% en dólares, medido por la paridad del contado con liquidación (CCL). El conjunto de acciones líderes acumula 12 jornadas en baja en las últimas 15 sesiones.
Durante la primera semana de noviembre, el petróleo Brent cayó 16%, hasta 98 dólares por barril para entrega en enero, mientras el crudo intermedio de Texas (WTI) retrocedió 13% a 91 dólares por barril para diciembre. Esta caída golpeó con especial intensidad a las empresas del sector energético argentino: el ADR de YPF cayó 17,6%, ubicándose en 38,70 dólares; Vista Energy retrocedió 18,2%; Cresud bajó 15%; y Pampa Energía y Banco Supervielle continuaron con caídas cercanas al 12%.
Los analistas de IEB destacaron que el “frente externo viene jugando en contra” pese a que los precios internacionales del crudo aportaron un componente positivo para exportadores de energía. Subrayaron, además, que la cotización de los activos argentinos (deuda soberana en Hard Dollar y acciones) ya refleja un incremento del riesgo político percibido. No se trata sólo de contexto internacional: hay un componente idiosincrático relevante.
“El riesgo país, que sigue al alza, se aparta de la tendencia de la región. El mercado de acciones aún no encuentra un piso, con valuaciones que no se ajustan a la coyuntura macro”, indicó el informe de IEB.
“El ruido económico quedó en segundo plano y los inversores esperan que no surjan noticias positivas relevantes que puedan encausar el humor del mercado; por eso la política debe asumir las campañas y tratar de mejorar las expectativas”, comentó el economista Gustavo Ber.
El equipo de Puente Research añadió que la semana estuvo marcada por una nueva caída de los bonos soberanos, que profundizaron su desconexión con otros mercados emergentes, y por una alta volatilidad financiera local. Señalaron además que la coexistencia de un dólar relativamente estable con bonos soberanos cada vez más castigados muestra que el mercado cambiario responde a flujos de corto plazo, mientras que la deuda refleja dudas de cara al calendario electoral del año próximo.



