El Consejo de las Artes de Noruega comunicó una nueva norma, publicada el 30 de octubre, que prohíbe la compra y la financiación de libros creados total o parcialmente con inteligencia artificial generativa. La medida abarca textos originales, traducciones e ilustraciones y se aplica a todos los programas de compra para bibliotecas, así como a las ayudas de producción y de proyectos literarios.

Según la guía, las obras afectadas no podrán integrarse en las órdenes de compra ni obtener subvenciones de proyecto o de producción. Sin embargo, existe una excepción para literatura nueva: el uso de IA puede evaluarse de manera caso por caso si existe una justificación artística o profesional sólida. No se prevé una salvaguarda equivalente para traducciones ni para ilustraciones.

Se considera que una obra está producida total o parcialmente con IA cuando la IA generativa escribió o tradujo texto, o creó ilustraciones que forman parte de la edición final. Incluso una intervención mínima que permanezca en el libro —por ejemplo, una transición, un párrafo ampliado o un final propuesto— se cuenta como producción con IA.

En el ámbito de las traducciones, si el texto, total o parcialmente, pasó por un programa de traducción automática, el Consejo lo considera generado con IA, aunque luego sea revisado por un traductor, corrector o editor.

Quedan fuera de la regla los usos de apoyo, como corrección de pruebas, búsqueda de sinónimos, ayuda con gramática y sintaxis, traducción de palabras aisladas, investigación previa, desarrollo de ideas o uso del programa como interlocutor. Lo decisivo es si la IA aportó contenido que termina apareciendo en la obra publicada.

El presidente del Consejo, Kristian Seltun, señaló la necesidad de pautas claras en el ámbito de la literatura. Sigbjørn Skåden, miembro del Consejo y titular del comité de literatura, destacó la importancia de proteger el arte creado por personas y afirmó que el Consejo ajustará las normas conforme evolucione la situación, apoyándose en aportes de asociaciones del sector y de los comités que evalúan solicitudes y libros presentados.

El medio Framtida recordó casos recientes en Noruega: editoriales cuestionadas por usar IA en tareas creativas o editoriales. Según esa publicación, Aschehoug empleó IA para traducir al noruego títulos de la serie Heated Rivalry, acelerando su llegada al mercado; Bonnier Norsk Forlag, del grupo Bonnier, reconoció haber utilizado IA para traducir más de una decena de libros del inglés. Ingrid Eia Ryvarden, editora sénior de Bonnier Norsk, afirmó a Klassekampen que esos títulos podrían no haber salido con métodos tradicionales por cuestiones de rentabilidad. También se mencionaron críticas a la portada de un libro del mismo grupo, según Framtida.