El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) difundió estimaciones que señalan que la recaudación combinada por el Impuesto a las Ganancias y el IVA podría haber crecido 2,1% en términos reales respecto al mismo mes del año anterior. Estas cifras duermen la expectativa de qué mostrará el dato definitivo, que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) divulgará este lunes al publicar las planillas oficiales.

De acuerdo con el informe, las arcas por Ganancias habrían acelerado su avance, con un incremento que superaría ligeramente el 17%, mientras que el IVA habría registrado una caída de 7,5%. El descenso del IVA se atribuye, en gran medida, a un menor componente aduanero del tributo ante un contexto de menor nivel de importaciones.

Aunque la recaudación total del año mostró varios meses con resultados negativos, hacia el cierre se observan indicios de estabilización entre comparaciones interanuales y una mayor homogeneidad entre períodos.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) subrayó que la caída real del IVA fue del 7,4% interanual en octubre de 2026, consolidando la décima retracción consecutiva en términos reales. La entidad destacó que los últimos doce meses reflejan reducciones reales continuas, vinculadas al magro desempeño de sectores ligados al consumo y al mercado interno.

Por su parte, Politikon Chaco informó que los Impuestos Internos volvieron a descender 33,8%, mientras que el Impuesto a los Combustibles Líquidos escaló 14%. En contrapartida, el Régimen de Energía Eléctrica mostró una mejora de ingresos del 23,3% y el Monotributo avanzó un 27%. En el lado opuesto, Bienes Personales cayó un 4,7%.

En el marco macroeconómico, el gobierno de Javier Milei se propone cerrar este año con un superávit fiscal equivalente al 1,4% del PBI. En su informe de esta semana, el FMI indicó haber alcanzado un consenso con el equipo económico argentino sobre la tercera revisión, referida a cuentas hasta junio de este año.

A mitad de año, las autoridades habían quedado por debajo de la meta en alrededor de 500.000 millones de pesos, pero no tendrían problemas para lograr una dispensa. El FMI no modificó el objetivo anual, lo que podría indicar que, a medida que retrocede la caída de ingresos tributarios, el cumplimiento de la meta dependería cada vez más de ajustes en gasto público.