En un momento en que las empresas hablan cada vez más de agentes, automatización y transformación impulsada por inteligencia artificial, la brecha entre lo que comunican los líderes y lo que ocurre en el día a día puede minar la confianza de las personas que trabajan ahí. Así lo indica un análisis compartido por Axios, basado en reseñas en Glassdoor, que señala que el ánimo hacia la IA tiende a volverse más negativo en organizaciones donde el discurso directivo avanza más rápido que la implementación.

Según Glassdoor, en 2026 el 53% de los comentarios sobre IA fue negativo, frente a un 43% positivo y un 4% mixto. Además, las menciones a la inteligencia artificial crecieron un 240% entre mayo de 2025 y mayo de 2026, con un crecimiento más acelerado de las referencias críticas que de las positivas.

El estudio también midió, a través del AIDE Institute, la distancia entre lo que se dice sobre IA y lo que realmente se aplica. En empresas donde las señales de la dirección superaban los avances concretos, el 27,5% de las reseñas relacionadas con IA fue negativa. En contraste, ese porcentaje bajó a 12,6% en compañías que combinaban un discurso ambicioso con una ejecución sólida y a 7,2% en las que la implementación iba por delante de la comunicación.

La lectura general es que los empleados tienden a castigar aquel entusiasmo que no se refleja en resultados y promesas incumplidas. La desconfianza se proyecta también hacia los líderes. En el propio análisis del AIDE Institute, quienes expresaron críticas sobre IA calificaron al liderazgo senior con un promedio de 2,04 sobre 5, frente a 3,34 entre quienes mostraron una visión positiva. Glassdoor muestra una línea similar: la alta dirección obtiene 1,9 entre los autores de reseñas críticas con IA y 4 entre quienes las valoran positivamente. Además, un 25% de las reseñas que mencionaban la IA como aspecto negativo del trabajo también aludían a despidos.

En el polo opuesto, las experiencias positivas destacan. Entre los comentarios más detallados que resultaron favorables, el 44% describía a sus empresas como beneficiarias del auge de IA y el 41% subrayaba que sus empleadores les ofrecían herramientas, capacitación y apoyo para usarla. La diferencia no está solo en lo que dicen las compañías, sino en las oportunidades concretas que ponen a disposición de los equipos.

Para Sofía Geyer, esa distancia entre relato y práctica puede entenderse como disonancia cognitiva: el malestar que surge cuando lo que se dice no coincide con lo que ocurre en la práctica diaria. Hay organizaciones que, según la autora, no logran cerrar esa brecha, y eso se refleja en la experiencia de los empleados. En síntesis, la investigación señala que promesas sin resultados generan desconfianza y pueden erosionar la legitimidad del liderazgo en la era de IA.