La discusión sobre el rumbo del fútbol argentino continúa centrada en el poder de la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino y en la credibilidad de las decisiones que se toman desde la mesa directiva. En los pasillos y despachos se debate a partir de denuncias sobre parcialidad en los veredictos de los arbitrajes, la conveniencia de un formato de campeonato considerado poco transparente y la ausencia de sanciones contundentes para clubes que incumplen normativas, mientras que el dinero de la televisión parece distribuirse en plazos menores a los esperados.
El eje de liderazgo que impulsa estas decisiones está integrado por el presidente de la AFA y su equipo, a los que varios dirigentes de peso atribuyen una capacidad de maniobra que dificulta cualquier intento de restraint por parte de voces disidentes. En ese marco, quien no forma parte del núcleo más estrecho reconoce la dificultad para cuestionar el statu quo y señala que, con River Plate y Estudiantes de La Plata como vectores de la conversación, el bloque mayoritario se mantiene sólido para sostener cambios que les convengan.
Entre los temas más sensibles, aparece la posibilidad de modificar la cantidad de equipos en la élite. Aunque la postura de River y Estudiantes no apunta a una contracción radical, sí buscan una reducción progresiva para ajustar la competitividad y la economía del torneo. En la audiencia de la última sesión, el presidente de la AFA dio a entender que esa propuesta de disminuir de manera acelerada el cupo de participantes no sería fácil de aprobar, incluso cuando algunos dirigentes quieren avanzar respecto a ese eje de discusión.
Durante el encuentro, Tapia llevó a la escena pública la visión de River ante el tema de los descensos. En su intervención, cuestionó de forma pública la idea de una reducción drástica, y dejó entrever que la postura de los clubes grandes no pasa por disminuir de golpe el número de equipos, sino por una transición gradual que permita mantener la consolidación de la Primera División. La respuesta de las voces críticas fue de silencio, seguido por un apoyo tácito a la línea de que la reducción debe ser paulatina para no desestabilizar el negocio.
En otro tramo, el presidente de Argentinos Juniors, Cristian Malaspina, asumió un papel de portavoz y reiteró, ante los periodistas, la posición que presentó Tapia. Dijo que el objetivo es sostener la estructura de la liga y la continuidad de la Primera División, al menos en el marco de un plan que no implique cambios radicales de inmediato.
Un tema aparte fue la definición de la calendarización futura: la reunión de este jueves oficializó que, a partir de 2027, volverá el formato en el que todos los equipos de la competencia se enfrentan entre sí, restaurando el sistema de todos contra todos tras un periodo de experiencias diferentes. En ese contexto, la brecha entre el oficialismo y la oposición se mantiene, alimentando la expectativa de que cualquier giro importante requerirá alianzas que hoy parecen difíciles de consolidar.



