Durante años, la conversación sobre argentinos que buscaban comprar en Uruguay giraba principalmente en torno a Punta del Este. Hoy, Montevideo se presenta como una alternativa atractiva para quienes quieren invertir en ladrillos, generar renta y resguardar capital, gracias a una actividad estable durante todo el año, una demanda sostenida de alquileres, instituciones sólidas y una oferta amplia de departamentos.

La capital uruguaya ofrece opciones para distintos presupuestos. Desde unidades pequeñas ubicadas en barrios favorecidos por la Vivienda Promovida —un régimen de incentivos fiscales para proyectos de vivienda creado en 2011— hasta departamentos en zonas costeras ya consolidadas, el mercado muestra variaciones en precios de entrada, perfiles de inquilinos y potencial de valorización.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en Uruguay se registraron 4.769 altas de compraventa de inmuebles, un 3,43% más que el año anterior. Montevideo concentró el 35,29% de esas operaciones, Maldonado el 15,92% y Canelones el 14,09%.

Beatriz Carámbula, presidenta de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU), aclaró que los compradores argentinos orientados a inversión suelen buscar departamentos de menor tamaño, con tickets de entrada más accesibles y gastos de mantenimiento contenidos: “Si es para inversión, se buscan los monoambientes y los de un dormitorio, con costos operativos bajos”.

La demanda se agrupa en dos grandes ejes. Por un lado, unidades dentro del régimen Vivienda Promovida, que ofrecen precios de entrada más asequibles y beneficios fiscales. Por otro, departamentos en barrios costeros consolidados, donde la ubicación, los servicios disponibles y la posibilidad de valorización figuran entre los aspectos decisivos.

La Vivienda Promovida activó incentivos fiscales para determinados proyectos y estimuló la construcción en zonas como Cordón, Centro, La Blanqueada y Tres Cruces. Para el inversor, la combinación de menor costo de entrada, beneficios tributarios y posibilidad de ingresos por alquiler resulta atractiva.

Carámbula subrayó que esos barrios mantienen un peso relevante entre las zonas elegidas para renta. Fuera del régimen, mencionó Pocitos, Punta Carretas, Parque Rodó y Carrasco, donde la demanda responde a factores como la cercanía a la costa, la infraestructura y la consolidación residencial.

En materia de valores, el índice INGAR de septiembre de 2026 presenta estas medianas de oferta por metro cuadrado para viviendas de tipo casa: Carrasco Norte US$ 3.314; Carrasco US$ 3.272; Punta Carretas US$ 2.848; Pocitos Nuevo US$ 2.714; Pocitos US$ 2.572; Punta Gorda US$ 2.455; Parque Batlle US$ 2.267; Malvín US$ 2.234. Estos montos evidencian diferencias sustanciales entre zonas, reflejando variaciones en cercanía a la costa, servicios y grado de desarrollo urbano.