Robert Francis Prevost, el pontífice que adoptó el nombre León XIV, podría desembarcar en Argentina en lo que se proyecta como una visita histórica. Nacido en Chicago, desde la infancia mostró una inclinación marcada por el deporte.
Entre sus primeros recuerdos figura el béisbol y las paseadas en bici por su barrio junto a sus hermanos Louis y John Prevost. En la escuela practicó fútbol americano y, ya en Perú durante su misión, se sumó a partidos de fútbol con sacerdotes y seminaristas, según dio a conocer Vatican News.
Entre las disciplinas que marcaron su historia, el tenis ocupa un lugar central. Ya como cardenal, Prevost disputaba partidos en la Curia Generalicia de la Orden de San Agustín en Roma y acudía con regularidad al gimnasio. En una entrevista tras su elección afirmó que se considera un tenista aficionado. Reconoció que sus nuevas responsabilidades le dejaron poco tiempo para practicar y expresó con ganas de volver a la pista.
La coincidencia entre su asunción y el calendario deportivo dio lugar a una anécdota: el día en que se anunció el humo blanco, se disputaba en Roma el Masters 1000, en el Foro Itálico, y las pantallas del estadio mostraron la imagen del nuevo Papa durante una pausa del encuentro entre Fabio Fognini y Jacob Fearnley. En la sala de prensa, al surgir la posibilidad de un papa italiano, un cronista bromeó al aludir a Jannik Sinner, entonces número uno del tenis, lo que desató la curiosidad entre los presentes cuando se aclaró que el Papa era aficionado al tenis.
Esa cercanía con el mundo del tenis se afianzó poco después, cuando el Vicario de Cristo recibió en el Vaticano al tenista italiano Sinner, acompañado por el presidente de la Federación Italiana de Tenis, Angelo Binaghi. En la charla, el Papa recibió con él a sus respectivas familias y se le entregaron réplicas de trofeos de la Copa Davis y la Billie Jean King Cup. Sinner aprovechó para retar al Pontífice con la idea de jugar un rato; León XIV, con su característico humor, respondió que no era conveniente hacerlo allí, porque “todo se podría romper”.
Durante esa interacción, también se hizo mención al apellido de Sinner, cuyo significado en inglés dio pie a una broma previa del Papa sobre la posibilidad de organizar un torneo benéfico, siempre dejando claro que, si él participara, sería sin que el invitado fuera Sinner.
El compromiso del Papa con la práctica deportiva continuó durante su primer año de pontificado. En junio de 2025 se llevó a cabo el Jubileo del Deporte, evento que consolidó su vínculo con el ámbito deportivo y su mensaje de actividad física como valor.



