Boca consiguió el título del año gracias a una consistencia que se refleja en los números: 30 puntos en el Apertura y 33 en el Clausura. En el inicio del ciclo no mostró continuidad: cayó ante Estudiantes en la segunda fecha y ante Vélez en la cuarta, pero a partir de ahí arrancó una racha sin derrotas. En el Clausura, el torneo comenzó con una derrota frente a Riestra, y desde ese momento el equipo hilvanó ocho triunfos y seis empates. En total, los últimos 27 encuentros entre ambos campeonatos dejaron una única caída.

El desenlace llegó a los 95 minutos, cuando Valencia conectó un remate que dio vida al título que el equipo buscaba y que finalmente convirtió en realidad. Enfrente tuvo a Defensa y Justicia, un rival que terminó rindiéndose ante la propuesta de Boca y que, pese a su rendimiento, no impidió la consagración.

Rodololfo Arruabarrena, conocido como “El Vasco”, no sumó más puntos que su antecesor, Claudio Úbeda, pero sí entregó una imagen muy distinta, con un equipo más compacto y ordenado, y con avances visibles en la Copa Argentina y la Sudamericana. En la segunda fecha, Arruabarrena dejó en cancha al mismo once que luego sería habitual: Montero; Braida, Di Lollo, Pellegrino, Blanco; Delgado, Paredes, Ascacíbar, Aranda; Flores y Merentiel. El núcleo base se mantuvo casi sin cambios hasta el final. Además, los refuerzos (Álvaro Montero, Leandro Lozano y Valencia) junto a los jóvenes promovidos (Tomás Aranda, Leonel Flores y Facundo Herrera) aportaron aire fresco al plantel.

El entrenador logró traducir ese funcionamiento en rendimiento dentro del campo y, sobre todo, en la convivencia del vestuario. Entre los jugadores más utilizados destacan Leandro Paredes como líder positivo, y la dupla de fondo y un mediocampo consolidado que encontró en Ascacíbar un rendimiento superior. Del lado de los veteranos y de los que mantienen la columna, destacan los arqueros que inspiran confianza y dos laterales que suplen con criterio tanto en defensa como en ataque.

Con el título en el bolsillo, Boca ya tiene asegurados los dos Superclásicos del año, la clasificación a la Libertadores y la continuidad en la pelea por otros objetivos: Clausura, Copa Argentina y Sudamericana. Los hinchas, encendidos, dejaron claro su deseo de que el club siga sumando en todas las competiciones, a la espera de un cierre de año que les permita ampliar el palmarés. Aunque suene ambicioso, el equipo dejó la puerta abierta a soñar con más.