A pocos días de activar la primera Pastoral Afroargentina, en sintonía con el pulso continental marcado por el XVI Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA), los desafíos pastorales y políticos de la comunidad negra local cobran cuerpo. En diálogo con la web Negrx, el padre Juan José Olivera, delegado de esta nueva pastoral, analiza qué implica articular la fe desde la raíz afrodescendiente, qué expectativas existen ante la posible visita del Papa León XIV a la Argentina, qué alcance tienen las recientes definiciones papales sobre el pasado y el presente en la encíclica Magnifica Humanitas (con especial referencia al apartado 176) y la necesidad de que la Iglesia institucional emprenda un camino efectivo de reparaciones históricas.
¿Cuáles son los obstáculos para afianzar la primera Pastoral Afro en un país que históricamente se erigió sobre la idea de su blanqueamiento y la negación de la negritud?
Para Olivera, es un reto inmenso para la Iglesia en Argentina, pero forma parte de un movimiento más amplio, propio del continente latinoamericano y del Caribe. La Pastoral Afrodescendiente nace tras décadas de organización, emergiendo a partir del Concilio Vaticano II, hito que permitió abrir el diálogo entre la Iglesia y la sociedad.
En ese marco se gestó la pastoral, a partir de una pregunta clave: ¿Qué pasa con los afrodescendientes dentro de la Iglesia? ¿Qué ocurre con los negros católicos? Esa cuestión se fue fortaleciendo dentro de la institución, con las contradicciones que implica, porque también hay que preguntarse cómo ser afrodescendiente y católico, considerando la herencia histórica de la propia Iglesia.
Este proceso desembocó en un hito relevante con el pedido de perdón del Papa León XIV a los afrodescendientes por la esclavitud, recogido en el apartado 176 de la encíclica Magnifica Humanitas. Es un avance en la postura oficial ante esa tragedia, aunque debe destacarse que este reconocimiento surgió, en gran medida, por la insistencia de los negros católicos dentro de la Iglesia. En Argentina, ese proceso encontró un momento significativo con el EPA, el Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña. Fue la 16.ª edición, antecedida por el encuentro celebrado en México, y forma parte de una secuencia de encuentros de las pastorales afro nacionales de Latinoamérica y el Caribe. Detrás de la decisión de venir a nuestro país había una pregunta central: ¿Qué pasa en Argentina?
Al arribar, durante la organización, apareció una realidad: la presencia de la Iglesia en ese ámbito era todavía muy limitada. Sin embargo, emergió una figura contundente: Manuel, el afrodescendiente que custodió a la Virgen de Luján y que actualmente está en proceso de beatificación. Su figura despertó un gran interés entre quienes trabajan para consolidar la pastoral y para avanzar en una articulación ecclesial que reconozca la negritud como eje de la vida comunitaria.



