Desde la noche del 25 de octubre circulan en los despachos políticos de Argentina tres nombres que fueron protagonistas de la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva: André Janones, Chico Kertész y Rafael Marroquim. Forman parte del equipo que llevó al líder brasileño a revertir una derrota en primera vuelta y vencer en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro. Ahora viajaron a Buenos Aires para transferir su experiencia a un peronismo que pretende volver al poder en 2027.
La visita tuvo como ejes a dos figuras centrales: Sergio Massa y Cristina Kirchner. Ellos los recibió por separado, el día lunes, en encuentros que se extendieron mucho más de lo previsto. El registro indica que primero estuvieron en las oficinas del Frente Renovador, en Retiro, y luego se trasladaron al departamento de San José 1111, donde la expresidenta cumple prisión domiciliaria.
Llamó la atención la ausencia de Axel Kicillof. El gobernador bonaerense, uno de los dirigentes con proyección para competir en 2027, no formó parte de la agenda de los brasileños. Desde su entorno bajaron la temperatura sobre el tema y explicaron los motivos.
La primera parada fue en la sede del Frente Renovador, en la Avenida del Libertador al 850. En ese lugar, Massa recibió a Janones, Kertész y Marroquim. Los tres subieron al segundo piso y se abrazaron; no era un encuentro casual, ya que ya habían trabajado juntos durante la campaña de 2023, cuando Lula envió colaboradores para apoyar la campaña argentina. El saludo fue cálido y distendido.
La reunión duró aproximadamente dos horas y media. Massa bebía mate mientras sus invitados consumían agua. No hizo falta traductor: los brasileños se movían con fluidez en español. Janones, de hecho, está aprendiendo el idioma y mostró interés en perfeccionarlo.
Entre los presentes hubo intercambio de recuerdos: les entregaron camisetas de la Selección argentina. Pero lo central del encuentro fue el interés de Massa por entender, en detalle, cómo—según su economía—lograron revertir una elección y cómo se construyó una maquinaria de movilización digital capaz de alcanzar a millones de personas.
Lo más destacado fue el trabajo de Janones con el llamado “Ejército de Lula”, un canal de WhatsApp que superó los diez millones de seguidores y se convirtió en una de las herramientas principales de la campaña brasileña. El diputado explicó cómo se formó esa comunidad y cómo se utilizaron las transmisiones en vivo con Lula para responder a las noticias falsas que, según los estrategas, difundía el bolsonarismo.
El ex ministro de Economía quedó particularmente impresionado por el perfil de Janones, a quien describen como una persona de sentido común que logró construir una comunidad amplia entre sus seguidores.



