Los centros de votación en Estados Unidos cerraron este martes en casi todo el país, quedando apenas una mesa electoral abierta en la isla de Adak, Alaska. El conteo sigue su curso y las proyecciones de distintos medios señalan que los demócratas podrían hacerse con el control de ambas cámaras del Congreso.
Hawái y Alaska fueron los últimos estados en cerrar sus votaciones, tras hacerlo California, Idaho, Oregón y Washington.
Las estimaciones permiten anticipar que los demócratas podrían sumar unas 244 bancas en la Cámara de Representantes, por encima de las 218 que marcan la mayoría.
En el Senado también hubo avances para la oposición, con victorias en Texas, Kansas, Iowa, Ohio y las dos Carolinas. Esto representa un golpe contundente para la estrategia política de Donald Trump.
Entre los datos destacados, Kansas vivió una votación histórica: Adam Hamilton derrotó al senador republicano Roger Marshall, según las proyecciones de CNN, AP y NBC. Con el 91% de los votos escrutados, Hamilton lideraba la contienda por aproximadamente seis puntos porcentuales, y era la primera vez desde 1932 que ese estado envía a un demócrata a la Cámara Alta.
El panorama, si se mantiene el conteo, acentúa el daño para el Partido Republicano: tras recuperar la Cámara y lograr otros triunfos, los demócratas aún deben ganar en Iowa para consolidar la mayoría en el Senado, según el escenario difundido por EFE.
Por su parte, Donald Trump sostuvo este martes que está dispuesto a aceptar los resultados de las elecciones y a entablar conversaciones con la oposición. En entrevista con The New York Times, afirmó que está “totalmente dispuesto a aceptar esos resultados” y mostró apertura a posibles acuerdos tras dialogar con los demócratas. Anteriormente, había atribuido la derrota a su ausencia en las boletas, afirmando que “no me presenté a las elecciones” y que, por eso, la contienda no reflejaría su figura.



