En el inicio del escrutinio en Israel, el presidente argentino Javier Milei se apresuró a agradecerle a Benjamin Netanyahu por lo que llamó una “gran elección” del Likud. Sin embargo, aún no está garantizada la continuidad del primer ministro en poder, ya que el sistema parlamentario exige una mayoría de 61 escaños en el Knéset para formar gobierno. En este momento, la coalición de Netanyahu llega a 53 bancas, mientras que su rival más cercano, el exgeneral Gadi Eisenkot, acumula 48.
Con el Parlamento de 120 escaños, las negociaciones y posibles alianzas de los próximos días serán decisivas para definir quién asuma la jefatura del gobierno. Un dato relevante es que, pese a la cercanía de esos 53 escaños, la diferencia con Eisenkot mantiene en juego la construcción de una mayoría estable; además, el peso de las formaciones árabes, que suman 19 bancas, podría terminar encuadrando la negociación de un eventual pacto de apoyo.
El resultado electoral fue especialmente significativo para la comunidad árabe en Israel, que logró obtener 19 bancas, un hito histórico. Si Netanyahu quiere permanecer en la cima del poder, deberá abrir canales de diálogo con esas fuerzas, a las que ocurrió acusar de “robar las elecciones” en su discurso posterior a los resultados. Esos movimientos podrían resultar determinantes para forjar una coalición capaz de sostener un gobierno en los próximos años.
Por su parte, Milei, pese a su mensaje de respaldo al líder israelí, dejó en claro que la situación en Brasil difiere de la israelí. En Brasil, no observó un gesto similar de reconocimiento público hacia Lula da Silva tras su victoria, lo que contrasta con la celeridad con la que se expresó respecto de Netanyahu.
En cuanto al desempeño de Eisenkot, los números indican que, si bien logró 27 escaños de manera individual, su resultado no fue tan alto como en ciclos anteriores, cuando obtuvo victorias de hasta 36 bancas, como en 2020. Esta comparación refuerza la categoría de un tablero político muy volátil en Israel, donde la conformación del nuevo gobierno dependerá de acuerdos y promesas de apoyo entre múltiples actores.



