En medio de un clima de acercamiento, Máximo Kirchner y Axel Kicillof acordaron una distribución de poder dentro del Partido Justicialista de la provincia. Según lo pactado, el gobernador continuará al frente del PJ bonaerense y el diputado nacional ejercerá la presidencia del Congreso partidario, tal como se había establecido a principios de año. El entendimiento sugiere que la situación podría repetirse a nivel nacional si se atenúan las diferencias internas, aunque quedan por delante, como máximo, seis meses con varios temas de fondo por resolver.
La reconciliación se consolidó tras una conversación privada en La Plata, que marcó un deshielo en una relación que venía deteriorándose desde hace años. Este giro favorable vino tras reuniones previas de los bloques peronistas en agosto y octubre, impulsadas por Germán Martínez y José Mayans, que delinearon un diagnóstico común: por un rato se dejó de lado la disputa para avanzar en la gestión. Kicillof destacó la posibilidad de avanzar con una actitud de convivencia, más allá de las diferencias.
Desde el sector cristinista, se subrayó que el acuerdo logró contener las aspiraciones de cada actor sin renunciar a ellas, configurando una tregua que no implica rendiciones. En el centro de las preocupaciones quedó la defensa de la libertad política de Cristina Kirchner, sumada al deterioro económico y social provocado por un ajuste considerado liberal. Sin embargo, la agenda estructural sigue intacta: Cristina reclama recuperar derechos políticos para competir o, en su defecto, negociar desde San José 1111; Kicillof, por su parte, quiere disputar la conducción en las urnas para evitar condicionamientos.
La discusión que hojea al peronismo bonaerense ahora pasa por las reelecciones indefinidas. La Ley 14.836, sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal con el impulso del Frente Renovador, restringe a dos mandatos consecutivos a los intendentes. Si se aplica, alrededor de 80 jefes comunales quedarían fuera de la competencia en 2027, más de la mitad de ellos afiliados al peronismo y muchos en aval de la configuración territorial de Kicillof. El gobernador afirmó su intención de trabajar para revertir esa limitación, lo que promete ser otro eje de conflicto en las próximas semanas.



