La visita del Papa León XIV a la Argentina aparece como una pausa estratégica para el Gobierno, frente a un escenario que le agrega presión a la gestión de Javier Milei. En la previa al desembarco papal, la coalición se enfrenta a reveses externos, a la volatilidad de los mercados y a fricciones internas que podrían debilitar la cohesión necesaria para sostener una eventual oferta de continuidad del oficialismo en 2027.

La Libertad Avanza atraviesa un momento complejo. En el sector libertario hay señales de repunte en consumo y poder adquisitivo, pero también sondeos que advierten una economía con posible recesión técnica y proyecciones de crecimiento cada vez más recortadas. En este contexto, el riesgo país continúa escalando hacia la marca psicológica de los mil puntos, impulsado por el entorno internacional y por una espiral de dudas sobre el plan económico que, a su vez, alimenta la incertidumbre electoral.

Una encuesta reciente de QSocial, publicada este viernes, señala que la desaprobación al Gobierno alcanza el 62%, mientras la imagen negativa del Presidente se mantiene en 57%. Esos datos sitúan a Milei por encima de sus rivales potenciales, incluida Cristina Kirchner, en términos de rechazo. Asimismo, el sondeo indica que Patricia Bullrich exhibe indicadores relativamente mejores, lo que alimenta la hipótesis de que una salida de la exministra podría significar un golpe para la coalición. En las provincias, encuestas reservadas fortalecen a gobernadores que, por primera vez, superan a Milei en imagen o intención de voto, y ya contemplan negociar en función de esa tendencia si se mantiene.

A nivel global, la actualidad tampoco ofrece tregua. Los traspiés de Bolsonaro, Trump, Netanyahu y Santiago Peña generan dolores de cabeza para Milei, quien apostó a una identidad de nueva derecha internacional. Aunque buscó huellas de afinidad entre líderes, esas relaciones no garantizan estabilidad política y exponen riesgos para la estrategia libertaria, al depender de dirigentes que también atraviesan dificultades en sus países.

El caso de Donald Trump resulta especialmente sensible. Más allá del vínculo personal, Washington respaldó políticamente a la administración de Milei, pero un informe de AmCham Argentina, elaborado tras las elecciones legislativas estadounidenses, advierte que un giro en la Casa Blanca podría convertir esa relación de prioridad geopolítica en una de menor preponderancia institucional. Por ello, la entidad plantea la necesidad de institucionalizar los acuerdos para que no queden atados a los cambios de ciclo político, una advertencia que adquiere relevancia para la gestión libertaria ante posibles cambios en Estados Unidos.