El resultado de las elecciones legislativas en Estados Unidos introduce cambios en las perspectivas de la economía mundial, aunque persisten aspectos que se mantienen estables. Estas dinámicas pueden tener consecuencias para la Argentina.

La lectura inicial es que el costo de vida fue el principal impulsor de la dinámica electoral, como también lo fue durante la campaña de Joe Biden. Entre los factores que explican la inflación figuran el endurecimiento de aranceles a las importaciones y, más recientemente, el conflicto con Irán, cuyo impacto en los precios de la energía ha acelerado la inflación a un promedio de 3,7% en los seis meses previos a la votación, muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Los mercados interpretaron que el desenlace electoral podría influir en la continuidad de políticas para reducir impuestos, y el precio del petróleo cayó cerca de un 10% al día siguiente. A corto plazo, un menor precio del crudo podría traer alivio para la economía argentina al disminuir los costos de los combustibles, sin perjudicar las perspectivas de Vaca Muerta, que se mantienen en niveles aún elevados para sostener inversiones.

Asimismo, al perder el control del Congreso, el mercado estima que será más complejo avanzar con recortes de impuestos en los próximos dos años. La reducción de expectativas fiscales llevó a una baja en las tasas de interés de los bonos a 10 años del Tesoro, que pasaron de superar 5,3% a 4,84% el jueves anterior. En teoría, ello podría ser favorable para Argentina, ya que influye en el componente de riesgo país y, por ende, en la tasa que paga el país emisor de deuda ante vencimientos significativos venideros tras la renegociación de su deuda existente.

Sin embargo, no parece que vaya a haber una caída generalizada de tasas y tampoco una reducción sustancial y sostenida del costo del crédito. Los datos económicos recientes en Estados Unidos apuntan a que la Reserva Federal podría seguir subiendo las tasas para enfriar la economía. La inflación de septiembre mostró presiones elevadas, el PIB del tercer trimestre se aceleró a 3,4% anualizado (desde 2,2% en el segundo trimestre) y el mercado laboral de octubre mostró fortaleza, con creación de empleo, incremento de salarios y menor desempleo. Aun con estas fluctuaciones, varios de los factores que empujaron al alza de las tasas a plazos largos —déficits fiscales elevados, envejecimiento de la población y mayores gastos militares, entre otros— siguen vigentes. En síntesis, las tasas largas pueden moverse marginalmente, pero permanecerán en niveles elevados a menos que surja un cambio sustancial en la economía estadounidense.