En Roma, el cardenal Robert Prevost relató al Papa Francisco una lectura personal sobre el presidente Javier Milei tras la audiencia privada de febrero de 2024. Hoy, ya como León XIV, inicia una gira por Argentina para reforzar el legado religioso de Francisco y tender puentes entre los sectores ideológicos y políticos del país.

La agenda papal está pensada para encarar una tarea pastoral que Francisco dejó pendiente en su propio suelo. El gobierno de Milei cuestionó ciertos aspectos de la programación de León XIV, pero desde el Vaticano aseguraron que el Papa ya conoce la postura del presidente y no habrá concesiones.

El Papa llega a Buenos Aires tras superar una situación de salud y tras una visita histórica a Francia, donde cuestionó el programa de Emmanuel Macron poco antes de estallar las protestas sociales. En este viaje buscará traducir la cercanía que caracteriza a Milei, consciente de la influencia de Karina Milei en Balcarce 50.

La Santa Sede maneja las complejidades del poder mediante gestos simples que comunican su visión del mundo. En el plano internacional, el Pontífice no comparte la política migratoria de Donald Trump y, para dejar constancia de esa postura, decidió participar en las elecciones de medio término de Estados Unidos.

Se trata de un movimiento sin precedentes en la historia reciente. Milei es visto como un aliado estratégico de Trump en la región y comparte ciertas perspectivas sobre economía, inteligencia artificial y Medio Oriente.

León XIV ya dejó claras posiciones sobre pobreza, economía global e IA. Aunque existen diferencias con Milei en varios temas, coincide con él en aspectos como el aborto, la igualdad de género y la eutanasia.

Durante la visita, el Papa recorrerá el Cottolengo Don Orione, celebrará misas en Palermo, Luján y Córdoba, y se reunirá con sindicalistas, empresarios y líderes sociales. También encabezará una Vigilia de Oración con jóvenes en el Monumento a los Españoles.

La gira tendrá un marcado énfasis pastoral, en contraste con una eventual visita oficial a la Casa Rosada y con un encuentro protocolar en el Palacio Libertad (ex CCK).

Quien analice su postura puede entender parcialmente su enfoque sobre pobreza, trabajo y desigualdades leyendo su escrito Dilexi te. En ese marco, el contraste con Milei resulta explícito: la pobreza se presenta como un grito que interpela la vida, las estructuras y la Iglesia, sin perder la convocatoria a la esperanza.