El Gobierno planifica montar en el Palacio Libertad un escenario digno de una Asamblea Legislativa para darle la bienvenida al Papa León XIV, quien llegará desde Uruguay ese mismo domingo. La intención es proyectar una imagen de institucionalidad pese a los cruces con la oposición: el acto arrancará a las 18:30, tras la llegada del Sumo Pontífice al aeropuerto, la recepción y una ofrenda floral en la Plaza San Martín de Retiro, y el trayecto hacia la Casa Rosada para el encuentro protocolar con el Presidente.
Fuentes oficiales comentaron a LA NACION que la Casa Rosada tiene contemplado invitar a la vicepresidenta Victoria Villarruel para participar del encuentro en el Palacio Libertad, a pesar de que no existe un vínculo cercano con ella y de que en los últimos tiempos quedó fuera de varias actividades oficiales, incluyendo los Tedeums de mayo y julio pasados.
En el Senado indicaron que, por el momento, la convocatoria a la vicepresidente no habría llegado. Villarruel, católica practicante, le había remitido una carta al Papa para que visite el Congreso.
Desde Balcarce 50 también se están cerrando invitaciones para todos los gobernadores, incluidos los peronistas; para senadores y diputados de las distintas fuerzas; y para los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. La acreditación de prensa y público corre por cuenta del gobierno nacional, mientras que la Iglesia católica cedió ese rol para evitar que el desembarco papal se politice.
En las últimas horas, una de las mayores dudas del Ejecutivo fue cómo manejar la presencia de los expresidentes: ¿los invitaban o no? Los preparativos mostraron idas y vueltas internas. Mientras el viernes circulaban versiones sobre una posible convocatoria, el sábado por la tarde la posición oficial sería descartarla.
Los exmandatarios escucharon rumores informales sobre la eventual invitación, según dijeron a este medio; algunos aseguraron que les habían dicho que los invitarían, pero que nunca llegó la invitación concreta. En cuanto al eventual envío de una carta a Cristina Kirchner, que cumple prisión domiciliaria, el entorno del kirchnerismo mostró cautela y priorizó la llegada del Papa.
En suma, el Gobierno busca un acto sobrio y de autoridad institucional con la presencia o no de expresidentes, pero ya dejó claro que la prioridad es la llegada papal y la recepción institucional, sin desbordes políticos visibles.



