Cada fin de mes, el ministro de Economía debe cruzar varias variables para definir incrementos en la electricidad y el gas, cumplir con contratos de transporte y distribución y calibrar el gasto en subsidios para sostener el superávit fiscal, sin perder de vista la inflación de corto plazo.

En noviembre, por tercer mes consecutivo, el gobierno liberó parte de los recursos estatales para sostener la ayuda a la mitad de los hogares con ingresos bajos, superando lo previsto originalmente en el cronograma de reducción de los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).

Además, en una reunión con las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la Nación prometió destinar más fondos para cubrir las operaciones del transporte público que cruza la Ciudad y el conurbano para evitar otra suba de tarifas.

Con todo, Caputo intenta un delicado equilibrio entre el margen fiscal y el ajuste permanente para no tensionar más la situación social y la economía de las familias.

Por el lado de la energía, los subsidios se mantendrán en 75% para electricidad y 74,25% para gas en los consumos base. En electricidad, la parte bonificable continuará en 200 kWh a nivel nacional, con excepción de las provincias del norte; en gas, depende de la demanda promedio de cada región.

Originalmente, el esquema que elaboró Caputo con el saliente secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, preveía que para esta etapa del año los subsidios cubrirían aproximadamente el 55% de un consumo base bonificable de 150 kWh. Es decir, mayor cobertura del Estado para mayor demanda.

Así, aunque continúan los aumentos de tarifas, son más bajos que los que podrían aplicarse si la velocidad del ajuste siguiera su marcha original. En el AMBA, la electricidad subirá un 3,57% promedio, y a nivel nacional el gas lo hará en 2,17%.

Por su parte, las líneas de colectivos que cruzan General Paz o el Riachuelo permanecerán congeladas, a diferencia de las que son administradas por la Ciudad o la Provincia de Buenos Aires.

Un reporte del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet indica que, hasta mediados de octubre, los subsidios a la energía habían registrado un incremento real interanual del 8% hasta los 5.597.492 millones de pesos, impulsados por el mayor costo del gas licuado importado por la guerra en Medio Oriente.

Entre enero y octubre, los subsidios al transporte cayeron un 25% real interanual, y la combinación de ambos dio una variación cercana a una caída del 3% frente al mismo periodo del año anterior. En medio del proceso, Economía adeuda a las empresas de colectivos y al sistema ferroviario unos 130.000 millones de pesos.

Claudio Caprarulo, director de Analytica, señaló que, por el momento, el superávit primario acumulado se mantiene en línea con las metas previstas.