El debate sobre la posibilidad de desdoblar las elecciones provinciales introdujo una nueva variable en la lucha por liderar el justicialismo hacia 2027. Si algunos distritos optan por elegir gobernador separadamente de la elección presidencial, podría cambiar las equilibradas fuerzas internas y aumentar la capacidad de negociación de quienes consigan victorias territoriales, mientras las principales facciones siguen divergiendo respecto de candidaturas y del método para designarlas.
La atención está especialmente centrada en la provincia de Buenos Aires y en San Juan, donde el calendario aún no está definido. En la provincia, Axel Kicillof analiza la posibilidad de separar los comicios bonaerenses; en San Juan, el exmandatario Sergio Uñac impulsa que Marcelo Orrego adopte la misma estrategia.
Aun cuando los dos buscan ampliar su proyección nacional, sus apuestas políticas difieren. Kicillof necesita resolver su sucesión sin perder influencia en el distrito electoral más relevante del país, mientras que Uñac busca recobrar una gobernación que el peronismo perdió en 2023.
Entre las prioridades del gobernador figura acordar las condiciones para su sucesión y la conformación de las listas, mientras La Cámpora procura conservar su influencia en esas definiciones. Las cuestiones también atraviesan el mecanismo para la selección de candidatos, en un momento en que Kicillof intenta consolidar su proyección presidencial.
La tensión se acentuó luego de que el mandatario provincial planteara ante más de 20 intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) la posibilidad de competir en internas, incluso frente a Cristina Kirchner o Sergio Massa. La propuesta generó cuestionamientos por parte del campismo. El senador provincial Emmanuel González Santalla recordó que fue la expresidenta quien impulsó la candidatura a gobernador en 2019, y el diputado Facundo Tignanelli también alzó reparos.
Con ese frente de conflicto aún abierto, Kicillof convocó para este miércoles, a las 17, al Consejo Provincial del PJ en La Plata. La reunión deberá avanzar en la convocatoria al Congreso partidario, que, según el acuerdo de febrero, será presidido por Máximo Kirchner, y tratar las definiciones pendientes sobre la Junta Electoral. Esas instancias tendrán incidencia en las decisiones partidarias y electorales que el peronismo deberá afrontar antes de 2027.
Paralelamente, Kicillof acelera la expansión del MDF en todo el país y suma dirigentes que podrían acercarlo a un electorado más reacio, como Juan Grabois, además de recorrer el interior. La negociación también involucra a los intendentes, que reclaman modificar la ley que limita sus reelecciones. Aunque la iniciativa aún no cuenta con los apoyos necesarios en la Legislatura, suma another factor de fricción entre los sectores que deben negociar, tanto para la sucesión en Buenos Aires como para el armado nacional.
La disputa por el liderazgo del peronismo también está condicionada por la situación judicial de Cristina Kirchner. Pese a su inhabilitación para ejercer cargos públicos, la trayectoria y las decisiones vinculadas a su figura siguen pesando en el escenario interno del partido.



