A través de un video publicado en sus redes, el gobernador de Chaco, Leandro Zdero, informó que ordenó a los detenidos de la provincia que participen en la fabricación de camas para quienes debieron abandonar sus hogares por las crecidas asociadas al fenómeno de El Niño. “He dispuesto que los presos de las cárceles del Chaco fabriquen parte de las camas para los evacuados por el fenómeno de El Niño. Y ya lo están haciendo”, explicó el mandatario.

Según datos oficiales, ya se habrían producido 100 camas en distintas penitenciarías. El Comité para la Prevención de la Tortura indicó que en la actualidad hay más de 1.200 personas alojadas en las cárceles chaqueñas, cifra que se suma a la situación de emergencia por las inundaciones. A nivel regional, Chaco y Corrientes son las provincias más afectadas por la sudestada del Paraná, con más de 2.200 damnificados entre evacuados (trasladados a centros de asistencia) y autoevacuados (que se retiraron por cuenta propia a domicilios de familiares o amigos).

Zdero sostuvo que la medida para que los internos participen en la fabricación de camas representa un “cambio de paradigma” en el que todos pueden aportar, vinculándolo con la decisión de restringir el uso de celulares en las cárceles. “Se terminó el Estado ausente y el confort para los que delinquen. Paso a paso avanzamos y cumplimos con hechos”, afirmó, y reconoció que aún queda trabajo por hacer: “Falta mucho. Pero vamos por el camino correcto”.

En las últimas jornadas, el gobernador recorrió varios puntos afectados por las inundaciones, acompañado por equipos de asistencia, para escuchar a vecinos cuyas viviendas quedaron bajo agua o perdieron bienes a raíz de la crecida.

Las operativas de la provincia incluyen entrega de alimentos y agua potabilizada, asistencia alimentaria, servicios de salud, educación y atención animal. El ministro de Seguridad, Hugo Matkovich, indicó que los internos de la Unidad Penal de Resistencia comenzaron la fabricación de camas y cuchetas, cuyo total se destinará a los centros de evacuados del Gran Resistencia (capital, Barranqueras y Puerto Vilelas). El programa se ampliará a las demás cárceles de la provincia.

Matkovich subrayó que la participación es voluntaria y que las tareas responden a un proceso de formación profesional. “No se les obliga a trabajar. Los presos están en un esquema de capacitación y aprendizaje y también de colaboración con el Estado provincial y con la sociedad”, afirmó. Añadió que, en el horizonte, esta iniciativa podría convertirse en una salida laboral para los internos al momento de cumplir su condena.