Con el entorno internacional y las encuestas castigando las chances de reelección de Javier Milei, Patricia Bullrich va marcando cada vez más distancia frente al Presidente. No es solo por la dificultad electoral: la jefa de la bancada del Senado también cuestiona el rumbo económico y las críticas de Milei a periodistas, y parece no estar dispuesta a seguir sus consejos para revertir la caída.
La semana pasada, Bullrich convocó a su bancada para dejar en claro su capacidad de acción y, para sus adversarios, señalar una vía de autonomía que podría derivar en una ruptura si así lo decidiera. En ese marco, se habló de la posibilidad de usar una postura más firme como una carta de poder en el futuro, incluso si la ruptura no aparece como una opción inminente.
El encuentro, en el que estuvo acompañada por varios dirigentes cercanos y asesores, sirvió para reforzar que Bullrich puede sostener una línea independiente si decide empujarla. Entre los asistentes estuvieron diputados nacionales Silvana Giudici, Belén Avico, Sabrina Ajmechet, Damián Arabia, Patricia Vásquez, Alejandro Bongiovanni, María Luisa Estevarena, Verónica Razzini, Carlos Almena, Mariano Campero, Lorena Petrovich y Martín Matzkin; también participaron Gerardo “Jerry” Milman, asesor de Bullrich en el Senado; Diego Valenzuela, exintendente de Tres de Febrero y hoy senador provincial bonaerense; y el legislador porteño Juan Pablo Arenaza.
En el propio encuentro, Bullrich dejó claro que comparte la voluntad de apoyar medidas que favorezcan a sectores productivos, citando, como ejemplo, una iniciativa que habría respaldado Toto Caputo para las PYMES. Tras la reunión, en público volvió a señalar que la economía atraviesa un momento complicado y que hacen falta medidas que alcancen a la población en general.
La exministra subrayó una consigna que repite en privado: una economía que permita a todos “llegar a la otra orilla” requiere un giro en las políticas y acciones para aliviar a grandes sectores de la población. En ese tono, advirtió que, sin cambios, la reelección de Milei podría verse seriamente comprometida, incluso si él parece mostrar comprensión en público, ya que después tiende a desmarcarse de esas señales.
Bullrich también dejó trascender que, más allá de los mensajes oficiales, la escena interna del arco político podría verse afectada por decisiones que ella podría tomar en el corto plazo. Se baraja que, tras la visita del Papa, podrían acelerarse ciertas resoluciones internas, dentro de un marco de presión y redistribución de apoyos. En síntesis, la postura de Bullrich se centra en reforzar su capitulación de poder sin confirmar aún una candidatura 2027, aunque la realidad del tablero político se presenta dinámica.



