En Paraguay, la caída y posterior intervención de Ueno Bank está catalogada como una de las crisis financieras más graves de la historia nacional. El episodio provocó un efecto dominó en el sistema bancario, con caídas, dificultades para préstamos y reclamos por respuestas que no llegan con rapidez suficiente. En ese marco, la Conmebol figura como una de las entidades afectadas.
La organización sudamericana dejó claro que el pago de premios no está en riesgo a pocos días de las finales de la Libertadores y la Sudamericana. Según la Conmebol, la institución mantiene depósitos por 14 millones de dólares en el banco y esa cifra representa apenas una fracción de los premios que se reparten en sus torneos.
La Conmebol además sostuvo que no hay peligro para esos pagos y ratificó la normalidad en la organización de sus competiciones.
Para la entidad, el banco constituía uno de sus principales clientes, con una inversión reportada de más de 85.000 millones de guaraníes. Este dato subraya la magnitud de la relación comercial entre ambas partes.
La repercusión no se limitó a la esfera institucional: varios jugadores quedaron expuestos. El Gremio de Futbolistas Asociados de Paraguay expresó su preocupación, indicando que nadie esperaba una situación así y que se tomarán decisiones para proteger los intereses de todo el colectivo.
Entre los afectados también figuran clubes como Cerro Porteño y Olimpia, que recibían parte de sus sueldos mediante operaciones con la entidad bancaria.
Incluso el caso tocó a Tim Payne, futbolista neozelandés, cuyo entorno familiar solicitó, a través de redes sociales, evitar caer en el pánico ante la situación.
La Asociación Paraguaya de Fútbol anunció que trabajarán para acompañar a los damnificados, y la Selección Paraguaya emitió un comunicado. Bajo la conducción de Gustavo Alfaro, el equipo nacional expresó pesar por las dificultades que atraviesan miles de familias, subrayó que hay personas detrás de cada cifra y llamó a la unión y la dignidad para atravesar la crisis.



