Luego de la disrupción provocada por la pandemia, el Microcentro porteño enfrenta el desafío de volver a activar su movimiento corporativo, que se vio afectado por el avance del trabajo remoto. En su momento se planteó convertir antiguos edificios de oficinas en viviendas para darle una nueva dinámica a la zona, pero los costos, las limitaciones técnicas y las habilitaciones dificultaron aquella opción. Hoy la atención vuelve a las oficinas, aunque con un enfoque distinto.

La demanda de espacios corporativos permanece, pero las empresas se vuelven más exigentes al elegir sede. Ya no solo contemplan el tamaño y el precio, sino que valoran la calidad de la infraestructura, los servicios disponibles y la posibilidad de contar con áreas compartidas que mejoren la experiencia laboral.

Jennifer Astudillo Medina, analista de investigación de L.J. Ramos, remarcó que la reconversión de usos siempre fue una posibilidad vinculada a la historia del Microcentro, pero que su concreción implica desafíos importantes, más allá de la mera adecuación arquitectónica: requiere gestión de permisos y, sobre todo, inversión.

En paralelo, varias compañías revisan sus esquemas de presencialidad y buscan inmuebles que permitan volver a reunir a sus equipos sin demoras. Según la analista, se observa una recuperación, aunque moderada: la tasa de vacancia se ubica cercana al 12%, aún distante de los niveles previos a la pandemia. Esto indica una mejora, pero no una recuperación contundente.

El nuevo escenario favorece a edificios ya acondicionados y listos para operar, en lugar de proyectos de desarrollo desde cero. Muchas firmas prefieren espacios que puedan ponerse en funcionamiento de inmediato, evitando desembolsos iniciales considerables.

Astudillo Medina señaló que también crece la necesidad de recuperar presencia física varios días a la semana, ya que para algunas compañías el modelo de trabajo remoto ya no alcanza. En ese marco, los edificios clase B que se adapten a las demandas actuales podrían encontrar una propuesta más atractiva en el mercado.

Por último, la conectividad de ciertas zonas del Microcentro, como el entorno de Plaza Roma, se destaca como un factor diferencial para atraer ocupantes y sostener la reactivación del sector.