El presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, afirmó este viernes en una charla ante la Bolsa de Comercio de Córdoba que “hace 723 días que no imprimo pesos”, en una referencia a la restricción monetaria vigente. Sus declaraciones llegaron un día después de que el organismo difundiera su Informe de Política Monetaria correspondiente al tercer trimestre.
Bausili señaló que, en los últimos seis meses, la actividad mostró niveles flojos, pero dejó entrever una mejora para el tramo final del año: “un cuarto trimestre un poco más atractivo”. Explicó que el segundo trimestre estuvo influido por un componente estadístico vinculado a la cosecha récord del primer trimestre; en ese contexto, la actividad medida por las series oficiales parecía crecer, aunque esa normalización se entendía como una caída desde la óptica de las cifras, y sostuvo que en el tercer trimestre hubo factores transitorios.
Además, el titular del Central afirmó que desde septiembre se observan signos de recuperación de la actividad y que esperan un cierre de año con un nivel de actividad ligeramente más alto. Reconoció que la economía avance a un ritmo menor al previsto inicialmente, pero remarcó que las expectativas del REM señalan un segundo año de crecimiento consecutivo: 1,5% este año, 2,5% el próximo y 3% el siguiente.
En materia de desinflación, Bausili aseguró que el proceso continúa y sostuvo que la inflación subyacente —que excluye elementos volátiles como combustibles y alimentos— mostró una trayectoria estable, con promedios mensuales de 2,3% en el primer trimestre, 2,1% en el segundo y 2% en el tercero, señalando que esa evolución representa la tendencia más relevante.
Frente al escenario de volatilidad electoral para el año próximo, el presidente del BCRA indicó dos diferencias respecto de años previos: los desequilibrios monetarios y cambiarios del año pasado y la experiencia del mercado en 2025. Remarcó que, a diferencia de entonces, este año no habría reservas negativas ni excedentes de dinero que compliquen la defensa del régimen cambiario, lo que, en su visión, otorga mayor “munición” para afrontar el periodo electoral.
Por otro lado, afirmó que la economía ha acumulado dólares en este ciclo y que continuará generando divisas de cara a las elecciones del año que viene. En su lectura, el mercado probó la fragilidad del régimen cambiario y monetario y, según su interpretación, por primera vez desde 1995 el régimen mostró fortaleza frente a esas pruebas, descartando apuestas de devaluación o inflación desbocada y destacando la capacidad de respuesta del BCRA.



