La relación entre River Plate y Estudiantes de La Plata se mantiene en consonancia frente a la conducción de Claudio “Chiqui” Tapia en la AFA. Este domingo, Boca venció 1-0 a River en la Bombonera, en un partido marcado por decisiones del árbitro Nicolás Ramírez que generaron debate. Ramírez expulsó a dos defensores de River y dejó pasar situaciones similares con el capitán de Boca, Leandro Paredes; además, intervenciones como la infracción de Lautaro Blanco fueron sancionadas con amarilla pese a su similitud con la acción de Montiel, y no hubo revisión del VAR ante la sujeción de camiseta de Lautaro Di Lollo a Nicolás Otamendi en un córner.

En ese contexto, River y Estudiantes intensificaron su postura conjunta contra la gestión de Tapia. A mediados de mes, Stefano Di Carlo, titular de la entidad de Núñez, recibió a Verón en el Monumental; la foto entre ambos dirigentes fue interpretada como una señal de unidad entre dos críticos del mandatario AFA. Paralelamente, Estudiantes dejó de asistir a las reuniones del comité ejecutivo (que ya no integra) y River, que había anunciado su salida en marzo, anunció su regreso manteniendo una postura opositoria. No faltaron chicanas de dirigentes afines a Tapia hacia los críticos.

La imagen de Di Carlo y Verón sintetizó una coyuntura de coalición que, por ahora, se ve más en el plano público que en resultados institucionales. En las últimas horas, tras las controversias en la Bombonera, Verón se expresó con un mensaje en redes que sonó como una advertencia sobre quiénes “instalan” la idea de robar el fútbol, al tiempo que señalaron a quienes, según él, ya se apropiaron del juego mediante negocios.

En el pasado cercano, la relación entre Di Carlo y Verón ya había estado cruzada por tensiones: en julio de 2025, Di Carlo cuestionó públicamente a Verón por la operación de Sebastián Driussi, y Verón había manifestado que la inseguridad de River les era percibida, lo que alimentó las fricciones en medio de la disputa por el delantero. Ahora, esa rivalidad histórica parece haber quedado parcialmente desactivada ante una emergencia común: la crítica a Tapia. Resta saber si esa unión se convertirá en un movimiento sostenido o quedará en una alianza meramente circunstancial, servida para la foto y para el debate público.