Boca y River volverán a cruzarse en la historia del fútbol argentino este domingo, cuando se midan a las 15 en La Bombonera. No se trata de un encuentro más: la victoria podría definir futuros alentadores o frustraciones para ambos, y llegan en un contexto de presente favorable para cada uno, sin que haya un claro favorito.
Boca llega con varios respaldos que elevan su nivel de confianza. Clasificado a la final de la Copa Sudamericana y a las semifinales de la Copa Argentina, además de atravesar un invicto de 13 fechas en el torneo local, el conjunto de La Boca busca consolidar la pelea por la cima de la tabla anual. Desde que Rodolfo Arruabarrena asumió la dirección técnica, mostró crecimiento tanto en juego como en resultados, emergieron figuras que aportaron soluciones y se fortaleció la rotación, todo ello acompañado por una mentalidad ganadora que le permitió superar contratiempos y darle la vuelta a desventajas.
Del lado de River, el panorama es distinto aunque con señales de mejora tras la llegada de Leonardo Ponzio. El equipo atraviesa un inicio de ciclo complicado, con cuatro derrotas consecutivas en el torneo y las caídas en la Copa Argentina ante Aldosivi y en la Copa Sudamericana frente a Independiente Santa Fe. En el cómputo general, River suma seis victorias, un empate y una caída en lo que va del ciclo del nuevo entrenador, lo que refleja un rendimiento por debajo de lo que el club deseo y espera de su actuación.
En lo que respecta a la importancia de los puntos para la clasificación continental, la lectura es clave. Con la victoria de Central el viernes, Boca está obligado a vencer para recuperar la cima de la tabla anual, ya que restan apenas una fecha y Rosario Central disputará la última jornada como local ante Estudiantes de Río Cuarto. Un tropiezo del conjunto xeneize podría dejarlo sin chances reales de ser campeón del año.
Para River, un empate en la Bombonera sería motivo de alivio en lo personal, pero no representa necesariamente un negocio favorable: dejaría a las claras posturas deficitarias para clasificar a la próxima Libertadores, lo que obligaría, para no quedar fuera de la competencia continental por segundo año consecutivo, a ganar el Clausura. Tampoco se vislumbrarían vías alternativas de calificación a través de Copas Sudamericana o Copa Argentina que dependan de Boca o de otros clasificados.
Con ese marco, Arruabarrena y Ponzio no disponen de márgenes para reservar esfuerzos. En Boca, nueve titulares están confirmados, con tres candidatos para dos puestos, mientras River también busca afianzar su once para sostener sus aspiraciones en el clásico más importante del país.



