La porteña Eugenia de Armas, de 27 años, sigue haciendo historia en el wakeboard. La atleta, tricampeona mundial y reciente ganadora de la medalla de oro en los Juegos Odesur 2026 disputados en Santa Fe, logró su tercer título mundial tras vencer en Rieti, Italia, en agosto. Un mes después, en la cita sudamericana, se upasó sobre Ignacia Holscher (Chile) para quedarse con el oro, repitiendo el logro que ya había conseguido en 2022 y 2018. En Birmingham 2022 había sido plata y en Chengdu 2025, bronce, completando un palmarés que también incluye cinco campeonatos panamericanos.

Sobre la experiencia de la prueba, De Armas describió un fenómeno personal durante la ejecución: “se siente como si convivieran dos yo dentro de mí: una que está encima del pedal y me guía en cada truco, cuidando la respiración y la posición del cuerpo; y otra que permanece tranquila, disfrutando, a veces incluso cantando”. Esa dualidad le permitió mantener el enfoque en el minuto y medio del recorrido y, al mismo tiempo, saborear el momento.

La ganancia en Santa Fe significó, además, una presencia asegurada para los Panamericanos 2027, que se celebrarán en Lima, donde la argentina busca una nueva dorada. “Quiero ganar la tercera, pero no voy a imponérmelo como objetivo. Cada ciclo es diferente: entreno al máximo para llegar lista y, cuando suba a la tabla, solo quiero disfrutar el momento”, afirmó.

Para 2027, la agenda incluye una nueva temporada en Estados Unidos, con aproximadamente ocho competencias a lo largo del año, reforzando el objetivo principal de los Panamericanos limeños. Sobre el sostén de su carrera, explicó que cuenta con apoyo del Enard, la Secretaría de Deportes y el Comité Olímpico desde 2014, aunque reconoció que ese respaldo, aunque fundamental, no alcanza para sostener una carrera internacional de forma completa.

La atleta pasa gran parte del año en el exterior (aproximadamente ocho meses) y financia su actividad a través de una combinación de apoyos institucionales, sponsors internacionales y premios. No obstante, gran parte de los ingresos proviene de su propio trabajo: da clases y clínicas de wakeboard, lo que le permite mantener activa su carrera dentro del deporte que eligió profesar.