La conexión entre Argentina y Brasil se halla en su punto más delicado de las últimas cuatro décadas. Un episodio que agudizó la crisis fue la supuesta colaboración del gobierno de Javier Milei para facilitar la fuga de Flávio Bolsonaro, buscado por la justicia brasileña. Este hecho, considerado de gran gravedad, sumó desconfianza y erosionó aún más un vínculo que hasta hace poco se había construido sobre bases de cooperación, incluso en materia nuclear, y que hoy se percibe como un entramado de sospechas y operaciones de inteligencia.
En este marco, Lula da Silva reaccionó a un saludo de Mauricio Macri para señalar su malestar con Milei, pero dejó en claro que no adelantará una respuesta definitiva hasta conocer qué hará Estados Unidos. Según una fuente diplomática que mantiene diálogo con Itamaraty, la respuesta de la Casa Blanca podría definir los pasos en la región.
El gobierno brasileño, por su parte, observa con cautela lo que haga Washington antes de fijar una postura concreta. En Itamaraty circulan tres escenarios posibles. El más improbable es que EE. UU. desconozca la victoria de Lula y impulse a Flávio Bolsonaro a la presidencia, en una maniobra al estilo de otras figuras cuestionadas en la región. Otra posibilidad menos remota sería que Trump cuestione la legitimidad de los comicios y mantenga el asilo a Bolsonaro, pero reconozca al presidente electo. La tercera vía es que Estados Unidos evite una escalada y busque preservar el vínculo con Brasil.
Al cierre de esta edición, el diario Folha de S. Paulo informó que la Embajada de EE. UU. en Brasilia habría señalado, en un informe, la postulación de Lula como victoria definitiva. En paralelo, para un sector de la diplomacia argentina, lo que haga Estados Unidos será determinante, ya que marcaría respuestas en la región. Un dicho circula en el Palacio San Martín: “el vicecanciller es Quirno porque el verdadero ministro es Marco Rubio”, una cruda declaración que ilustra el grado de influencia de Washington sobre la política exterior argentina.
Bernabé Malacalza, investigador independiente del Conicet, afirmó que esta situación representa, sin dudas, el peor episodio de injerencia en la historia de las relaciones bilaterales con Brasil. En un ensayo publicado en Anfibia junto a Juan Gabriel Tokatlian, los autores analizan el papel de la política exterior y de la influencia estadounidense en la dinámica regional y en la relación bilateral.



