Un nuevo estudio de la Northeastern University, de Estados Unidos, evaluó 12 modelos de 10 fabricantes de televisores y descubrió que, pese a desactivar la función de reconocimiento automático de contenido (ACR), siguen circulando datos sobre lo que el usuario ve. Los investigadores no pudieron determinar qué contiene ese tráfico, ya que está cifrado.

La ACR toma muestras de audio o de la imagen en pantalla, las transforma en una huella digital y las envía a una base de datos para identificar qué se está viendo. Las compañías la usan para recomendaciones, medición de audiencias y publicidad dirigida, según The Verge.

El caso más extremo fue el de Vizio, marca perteneciente a Walmart: en todas las pruebas, el tráfico asociado a la función no variaba cuando se desactivaba, ni siquiera si el televisor estaba quieto en la pantalla de inicio.

En Samsung, el tráfico vinculado a ese rastreo persistió en 30 mediciones con su servicio de streaming propio, en 41 de 60 con antena y en 18 de 30 cuando el televisor estaba conectado por HDMI. En los dos modelos con sistema Roku, el rastreo continuó dentro de The Roku Channel, el servicio propio de la marca.

Los televisores que operan con Vidaa (presente en Hisense, Toshiba y otras marcas), así como LG, Fire TV de Amazon y Sony con Google TV, mostraron desaparición del tráfico sospechoso al desactivar el rastreo. En Westinghouse con Xumo no apareció actividad desde el inicio.

Netflix y YouTube no fueron objeto de rastreo, salvo una pequeña cantidad en algunos LG, que también cesó al desactivar la opción. En general, todos los sistemas con ACR analizan las emisiones por antena y casi todos revisan también sus propios servicios de streaming.

Los investigadores advierten sobre el límite de su método. “Consideramos sospechosa la presencia continua de tráfico compatible con rastreo tras desactivarlo”, señalan, aunque no pueden confirmar el contenido de esos datos ni si los servidores los procesan o guardan. Hablan de posibles violaciones a la privacidad, no de pruebas concluyentes.

Ilgar Mammadov, autor principal y asistente de investigación en Northeastern, comentó a Ars Technica que resultaría improbable que las empresas reciban esos datos solo para descartarlos. Si se trata de un fallo técnico, concluyó, el resultado para el usuario es el mismo: la desactivación no se ve reflejada en el comportamiento del televisor.

Durante la investigación, el equipo encontró en Vidaa un servidor de mensajes sin autenticación que transmitía sin cifrar los resultados del reconocimiento de contenido. En tres horas recolectaron datos de más de un millón de televisores. Cada mensaje contenía un identificador permanente del aparato, la aplicación, la entrada (antena o HDMI), el canal y una huella del audio. Vidaa confirmó la falla y la corrigió exigiendo un inicio de sesión para acceder al servidor.