La presidencia brasileña de la COP30 dio a conocer dos propuestas que delinean medidas para avanzar en la eliminación de los combustibles fósiles y para impulsar la reducción de la deforestación hasta 2030. Ambos documentos serán tratados en las mesas de la COP31, que se inaugurará el 9 de noviembre en Antalya, Turquía.
El equipo diplomático a cargo de su elaboración aclaró que las hojas de ruta no buscan ser adoptadas formalmente por la COP31, sino aportar herramientas y medidas para que gobiernos subnacionales, empresas y actores de la sociedad civil impulsen compromisos concretos a nivel nacional.
El embajador André Corrêa do Lago, presidente de la COP30, afirmó que resulta complejo asegurar un aumento de la financiación por parte de países europeos para alcanzar las metas. Señaló que algunos países de esa región citan una fuerte resistencia política interna para incrementar la cooperación financiera en acciones en desarrollo y confió en que cumplan con sus compromisos ya asumidos.
La primera ruta propone acciones para acelerar la eliminación gradual de los combustibles fósiles con el objetivo de lograr emisiones netas nulas para 2050. Entre las medidas, sugiere que cada Estado evalúe su dependencia actual de esa energía y diseñe mecanismos para reducirla, analice la demanda en transporte, industria y construcción, explore alternativas de energías de bajas emisiones y reduzca los incentivos fiscales y las inversiones orientadas a los combustibles fósiles.
La segunda hoja, dedicada a la deforestación, se apoya en tres pilares: acciones forestales nacionales, cooperación internacional y financiación. También propone incentivos para la gestión de bosques y para la bioeconomía, con el fin de acelerar la implementación de las medidas hacia 2030.
El objetivo conjunto de ambas propuestas es consolidar medidas a largo plazo que luego serán evaluadas en el segundo balance global, mecanismo previsto por el Acuerdo de París para medir avances en la reducción de emisiones, con vistas al balance de 2028.
“Nuestro mayor enemigo es el factor tiempo”, afirmó Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30, al enfatizar que quienes lideren la transición obtendrán mayores beneficios. Añadió que la transición energética es inevitable.
En la jornada participó Marina Silva, exministra de Medio Ambiente y referente del ecologismo, quien sostuvo que las acciones de Brasil están “estimulando al mundo” para evitar que el calentamiento supere los 2 grados. Silva añadió que el próximo gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva será aún más comprometido con estas políticas.



