En conmemoración del Día Mundial sin Wi‑Fi, que se celebra cada 8 de noviembre, la Municipalidad de Rosario, a través de Tecnoteca, reforzó su tarea de promover ciudadanía digital y convocó a las y los jóvenes a analizar sus hábitos tecnológicos y la manera en que se relacionan.

El espacio está localizado en Estévez Boero 772 y alberga la Sala Detox, un recinto especialmente preparado para hacerse una pausa en la saturación de estímulos digitales y volver a vivir experiencias cara a cara. Según explicó Marina Calleia, directora de Tecnoteca, la propuesta propone guardar los teléfonos en casilleros y disfrutar de un entorno libre de pantallas, con actividades recreativas, juegos de mesa, lectura, charlas y paseos en bicicleta por la Costa Nueva para facilitar encuentros presenciales y sociabilización.

En esa línea, el médico psiquiatra y concejal de Rosario, Lucas Raspall, subraya que el valor central de estas experiencias detox no es solo desconectarse de redes, sino también abrirse a cosas que suelen pasar desapercibidas en la cotidianidad. Cosas que transcurren en la habitación, el hogar, la escuela o la calle y que, al mirar desde otra perspectiva, pueden recuperar un lugar central: las personas. Además, advierte que el simple acto de levantar el teléfono para consultar algo puede interrumpir una conversación o un lazo afectivo, y esa interrupción suele pasar inadvertida; reforzar la conexión humana es clave en este contexto.